24 de octubre 2006 - 00:00

El fraude corporativo afecta al 23% de las empresas en la Argentina

Si bien un porcentaje relevante de las empresas argentinas sufre diferentes tipo de fraudes por un monto total anual que supera los U$S 9.500 millones, el porcentaje que denuncia a los responsables es bajo y más del 60% de los damnificados no toma acciones legales o negocia un acuerdo con los defraudadores.

Casi el 23% de las empresas argentinas sufrió algún tipo de fraude en los últimos 3 años, pero solamente un 5,3% declaró haber llevado a juicio a los responsables del delito luego de que éstos fueran identificados. La cifra en cuestión no menor, ya que representa casi un 5% del PBI, que equivale a unos U$S 9.500 millones.

Los datos fueron presentados por Roberto Durrieu (h), Socio del Estudio Durrieu, la mayor firma especializada en derecho penal en Argentina, en el Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires, y surgen del análisis de diferentes y trabajos realizados por firmas como KPMG, Ernst & Young y de organizaciones como el FMI y el Banco Mundial.

Según señaló Durrieu "si bien el fraude corporativo ha tomado una notable relevancia en la agenda de las organizaciones dedicadas al combate de la corrupción, los que denuncian a los responsables del delito en nuestro país no llega a una cuarta parte de las empresas defraudadas".

La presentación realizada por el especialista en cuestiones de fraude corporativo destaca que el 22,9% de las empresas argentinas sufrió algún tipo de fraude entre los años 2004 y 2006, aunque un 14,2% no realizó denuncia alguna, llegó a un acuerdo con el defraudador o adoptó algún otro tipo de medida diferente de la denuncia, el 3,4% no comentó la forma en que se había procedido, y apenas 5,3% realizó una denuncia formal y llevó a juicio a los responsables del delito.

De los cifras mostradas por Durrieu surge entre otras cosas que el mayor porcentaje de fraudes se dio entre las empresas de más de 500 empleados, en donde el 35% fue víctima de algún tipo defraudación, que en el 89% de los casos el monto de la defraudación fue equivalente a una cifra de alrededor del 10% de la facturación total de la empresa y que en el 90% de los casos los responsables del delito fueron identificados.

Durante su presentación, Durrieu explicó que así como durante en la década del '80 el icono más representativo de la corrupción fue el narcotráfico, en los '90 la corrupción pública y al inicio de este nuevo siglo el lavado de dinero, en los primeros años de la década del 2000 el fraude corporativo se ha incorporado a la agenda de los problemas a combatir a nivel internacional en pie de igualdad con las actividades de financiamiento del terrorismo.

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