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Claro que también influyó el hecho de que varias entidades resolvieron retirarse de la red que opera por orden y cuenta del Central; ahora, sólo venden dólares a sus clientes.
A la par de la caída de la cotización del dólar en el mercado en el que interviene el Central, los precios ofrecidos por los «arbolitos» (personas que compran y venden divisas en la calle) ajustaron rápidamente.
Es más, ayer sorprendió el orden que imperaba en las filas para ingresar en bancos y casas de cambio.
Poco después de las 14, llamaba la atención la poca gente que esperaba fuera de las entidades para comprar y vender dólares.
Ayer se vieron más las caras tradicionales del mercado callejero de cambios y menos presencia de grupos de jóvenes (quienes cobran para formar fila) conocidos como coleros.
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