14 de noviembre 2000 - 00:00

El gobierno presionó anoche y logró apurar presupuesto (10/11/2000)

La Alianza decidió anoche apurar los tiempos y emitió en Diputados el dictamen del proyecto de Presupuesto Nacional para el 2001, aunque a costa de romper relaciones con el peronismo, que no apoyó la medida, pero estuvo en la reunión de comisión convocada de urgencia a las 21 protestando y firmando en disidencia total.

Por el contrario, los representantes de partidos provinciales y el cavallismo se sentaron a firmar el dictamen, en algunos casos con disidencia.


Pero a esa hora la Alianza ya tenía otras priori-dades. Dentro del paquete de medidas que José Luis Machinea armaba a toda máquina para que Fernando de la Rúa pudiera presentar hoy en el Coloquio de IDEA en Mar del Plata necesitaba incluir un avance efectivo en la votación del presupuesto. Aunque eso le costara una ruptura con los diputados del PJ y que muchos gobernadores peronistas se disgustaran preguntándose para qué habían sido convocados a la residencia de Olivos el próximo domingo si el dictamen presupuestario ya estaba firmado.

Ablandando terreno

En esa misma línea se inscribe la reunión que De la Rúa mantuvo con senadores peronistas ayer en Olivos para comenzar a preparar un terreno más blando en el Senado para cuando el proyecto llegara allí. De todas formas, y para diluir un poco la sensación de apuro que se vivía ayer en Diputados, el propio Raúl Baglini salió a aclarar: «De aquí a que lleguemos al recinto puede haber muchas mas modificaciones y seguiremos hablando con todos», dijo.

El proyecto final firmado ayer es similar al enviado por el Poder Ejecutivo, pero se hizo lugar a algunas modificaciones manteniendo los subsidios al gas y gasoil en la Patagonia, gravando la nafta con una alícuota de Combustibles equivalente a 30 % de la que se paga en el resto del país, recortando en $ 30 millones el Fondo del Tabaco y compensando todo con una postergación de la eliminación de la tasa de estadística extra zona.

El día comenzó ayer muy movido en el Congreso. Desde temprano el mendocino Raúl Baglini, presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda, visitó el ministerio de Economía, no fue la única ocasión en que lo hizo para terminar de pulir la estrategia que la noche anterior se había perfilado en un encuentro con José Luis Machinea: trabajar en un paquete de medidas para intentar un shock de confianza a los mercados e incluir dentro de esa lista el dictamen aprobado del Presupuesto 2001.

A su regreso al Congreso, Baglini comenzó a negociar con el peronismo la posibilidad de emitir el dictamen del presupuesto: «Queremos sacar el despacho hoy. Ya estamos en conversaciones con los provinciales y el cavallismo», le dijo a la mesa de conducción del PJ. «¿Nos van a contestar alguno de los 9 puntos que pide el PJ?», le preguntó Lamberto. «Bueno, esa es una cuestión que podemos seguir discutiendo hasta llegar al recinto. Ustedes saben que va a haber más cambios», dijo. «Perdoná, pero bajo esas condiciones no acompañamos. Esto rompe el diálogo. Si ustedes toman este camino aténganse a las consecuencias», cerró Lamberto.

Bajo estas condiciones la Alianza mantuvo su acuerdo con los diputados provinciales que firmaron el dictamen en disidencia parcial, liderados por el demócrata mendocino Carlos Balter, y el cavallismo. «Estamos preocupados por la forma desprolija en que llegamos a firmar este dicta-men», dijo Balter en la reunión. El PJ tampoco se privó de protestar en la comisión: «Esto es un arrebato. Vamos a seguir defendiendo nuestros pedidos. Nos citaron de urgencia como si fuera un encuentro de trasnoche», dijo el salteño Marcelo López Arias.

En el Frepaso tampoco todo fue armonía. El santacruceño
Rafael Flores, enojado por el impuesto a las naftas en su región aclaró: «Yo voy a votar en contra. Este es el incumplimiento de la palabra que el Presidente de la República nos dio a los diputados en Olivos. Parece que la Patagonia pasó a ser la explicación de todas las desventuras de Machinea y su grupo. Ahora de nosotros depende que los mercados recuperen la confianza en ellos. Me parece que como mínimo necesitan un descanso», dijo.

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