La revisión sorprendió a los analistas que, en su mayoría, esperaban un incremento del seis por ciento entre enero y marzo de este año.
No obstante, ésta fue la tasa de crecimiento del PIB más alta desde la del 5,7 por ciento que se registró en el segundo trimestre de 2000.
La corrección de cifras refleja un ritmo más lento en el gasto de los consumidores y del Gobierno y una disminución de las inversiones de las empresas mayor que de la que se informó hace un mes.
Pero, aún con la corrección anunciada hoy, la economía de EEUU creció entre enero y marzo a un ritmo tres veces mayor que en el trimestre final de 2001, cuando el país salía de la breve recesión que interrumpió una década de crecimiento.
Las ganancias de las empresas, después del pago de impuestos, subieron a una tasa anual del 0,9 por ciento, un incremento acentuado por un cambio el 9 de marzo en la ley de impuestos que amplió las deducciones por depreciación que pueden reclamar las compañías.
El gasto de los consumidores, que representa dos tercios del PIB de Estados Unidos, creció en el primer trimestre de este año a una tasa anual del 3,2 por ciento.
El cálculo preliminar fue de un 3,5 por ciento, después de una tasa del 6,1 por ciento en los tres meses finales de 2001, que fue la más alta en tres años.
Los datos explican por qué la Reserva Federal ha mantenido sin cambios, desde fines de 2001, las tasas de interés que se encuentran en su nivel más bajo en cuatro décadas.
Durante 2001, la Reserva Federal bajó once veces las tasas de interés para mantener el entusiasmo de los consumidores mientras la economía se desaceleraba, tras una década de crecimiento sin precedentes en tiempos de paz.
La reactivación económica desde octubre, acompañada por una tasa de inflación muy moderada, indican a la Reserva Federal que hay espacio para el estímulo del gasto de los consumidores y la inversión empresarial, sin que ello suponga, por ahora, un proceso inflacionario.
El índice de precios de gasto del consumidor -una medida en la que mucho confía el presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan- subió un 0,7 por ciento en el primer trimestre, después de un incremento del 0,8 por ciento en los tres meses anteriores.
Es probable que el gasto de los consumidores no mantenga su elevado ritmo de crecimiento porque la población ya ha gastado mucho en automóviles nuevos y en ropa.
Por eso, los analistas esperan que la tasa de crecimiento del PIB sea del 3,1 por ciento en el segundo trimestre.
Las ventas reales finales, que excluyen los inventarios y son un indicador de la demanda, subieron a una tasa del dos por ciento entre enero y marzo, después de un crecimiento del 3,8 por ciento en el cuarto trimestre del año pasado.
Entre enero y marzo, el gasto del Gobierno creció a una tasa anual del 6,7 por ciento, comparado con una tasa del 10,2 por ciento en el trimestre anterior, marcada por el comienzo de la "guerra contra el terrorismo" lanzada por la administración Bush.
El gasto militar en el primer trimestre aumentó a una tasa anual del 18,3 por ciento, la más alta desde el primer trimestre de 1967, cuando Estados Unidos aceleró su intervención en la guerra de Vietnam.
El déficit comercial neto en el primer trimestre, de 443.700 millones de dólares, siguió a un déficit de 412.700 millones de dólares entre octubre y diciembre.
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