El real finalizó mayo con una caída de 8% y cerró así su peor mes desde setiembre de 2002. En el día de ayer la moneda brasileña sufrió, además, su mayor retroceso diario en 12 meses y se depreció 3,2% a 3,189 unidades por dólar. Entre las causas más señaladas por los analistas para explicar la caída del real, que en lo que va del año es de 9,3%, se encuentran la potencial alza de tasas de interés en EE.UU. y la suba en el precio internacional del crudo. A estos conocidos factores, se le sumó el vencimiento de los contratos de dólar a futuro por un total de u$s 5.600 millones, lo que incentivó a los inversores a desprenderse de sus tenencias en reales para incrementar el valor de sus contratos.
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Si se analiza la evolución del real en el último año y medio, la caída se extiende a 13% y se convierte de esta manera en la divisa latinoamericana con peor desempeño en dicho período.
Los atentados en Arabia Saudita durante el fin de semana atribuidos a la red terrorista Al-Qaeda, anticipan un nuevo salto en la cotización del crudo tras el feriado de ayer en EE.UU. y el Reino Unido. Brasil importa cerca de un quinto de su demanda de petróleo, y la suba en el precio del commodity tiene relevante importancia en sus cuentas nacionales, las que además se ven amenazadas por un potencial encarecimiento de sus gastos en servicios de deuda con el esperado cambio en la política monetaria de EE.UU.
Las turbulencias financieras en Brasil parecen no haberse estabilizado a pesar de la relativa calma de la semana pasada. La presión sobre la administración de Lula da Silva se incrementa también, a medida que el mandatario continúa encontrando resistencia dentro de su propio partido para lograr consenso dentro del Congreso.
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