El mismo día en que el número de personas asesinadas en Irak marcaba un máximo histórico, reflejando lo desastrosa que ha sido la incursión norteamericana, mientras el país sigue sin terminar de absorber la mayor matanza serial en suelo norteamericano y apenas un par de horas después que el dólar tocó el mínimo en 26 años frente a la libra esterlina y se acercó otra vez a romper su última marca frente al euro y otras monedas, consecuencia en parte de una guerra velada que está librando el Tesoro con el gobierno chino por la revaluación del yuan, tras ganar 0,24%, el Promedio Industrial rompió todas su marcas anteriores y cerró la jornada en 12.803,84 puntos.
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Con el contexto que acabamos de describir (ayer no tuvimos datos de la macro relevantes) sería fácil pensar que los motores de la suba fueron eso que solemos clasificar como papeles defensivos.
Sin embargo, ni Boeing (con un promisorio contrato en Corea), ni Caterpillar (su balance llega el viernes con muchos rumores), ni el JP Morgan o United Technologies (con excelentes resultados en el trimestre), que fueron las estrellas del día, entran en esa clasificación. Lo curioso, y que complica un poco más las cosas, es que no sólo el S&P 500 cerró prácticamente sin cambios (+0,07%), sino que, como en la rueda previa, el NASDAQ retrocedió, esta vez 0,26%. De esto último podemos culpar en parte a Yahoo! y sus pobres resultados (la suba de Intel prácticamente contrarrestó la baja de IBM), pero lo cierto es que cualquier efecto no puede haber sido más que marginal. La respuesta a esta aparente confusión de señales viene dada por la temporada de balances, donde lo que prima es el contenido (que es más que los números) de los estados contables individuales, por encima de eso que no se sabe muy bien qué es, pero que nos gusta definir como "la realidad" (como si "el mercado" no fuera una parte de "la realidad"). Entonces, a no confiarse.
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