No hay rueda que sea igual a otra. Sin embargo, la de ayer tuvo algo más inusual, pero (afortunadamente) de poca importancia. Algunos trataron de sobredimensionar las cosas y hablaron de "amenazas de terror", pero la verdad es que el comportamiento que tuvieron todos los que participan del mercado financiero, ya sea en sus oficinas o en el recinto del NYSE, pareció desmentir algo tan "brutal" y contrastó con la frenética actividad de los políticos y la inmensa bandera que adornó el frente del NYSE. Es cierto que el anuncio del domingo de que podrían vivirse ataques terroristas contra objetivos financieros predeterminados formó parte de todos los comentarios mañaneros y que el mercado arrancó en lo más bajo del día, haciendo caso omiso a los muy buenos números de Procter & Gamble. Pero que el Dow caiga 0,37% en lo peor, o que el NASDAQ ceda 0,93%, cuando el precio del petróleo sale disparado y llega a los u$s 43,92 por barril (por si fueran pocos los problemas de huelga en Nigeria, Noruega y Venezuela, ahora se suman los de la Argentina, etc.) está muy lejos de reflejar algún temor y, por el contrario, habla de una rueda "fuerte" y que, si hay temor, no es a los terroristas. Mucho más fuerte que los magros 1.270 millones de acciones que se operaron en el NYSE y 1.550 del NASDAQ. Sin que nada lo justificara, más que los buenos balances que iban ingresando y la propia dinámica del mercado, los precios fueron ganando terreno, para las 14 los tres principales índices pasaban del lado ganador y cuando sonaba la campana, el Dow quedaba en 10.179,16 puntos, con una mejora de 0,39%.
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