El sistema eléctrico zafó ayer nuevamente de apagones extendidos o cortes masivos debido a una fuerte actitud de intervención del gobierno. A media mañana el consumo a nivel nacional ya alcanzó 16.300 megavatios, más que lo registrado a la misma hora el 28 de mayo, día de consumo récord que terminó en cortes de último momento en barrios de la Capital y el conurbano.
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Sin embargo, después del mediodía, la demanda se fue desacelerando en cambio de subir, lo que se atribuye a pedidos directos de altos funcionarios oficiales a grandes usuarios. También se volvió a exigir a las distribuidoras que lograran que sus clientes cumplieran la restricción de 1.200 megavatios entre las 16 y las 24 horas.
Finalmente, en el horario pico la demanda terminó al nivel de alrededor de 17.400 megavatios, cerca de la estimación para el día que había hecho Cammesa, la empresa que controla el despacho eléctrico. Un dato clave es que ese nivel de consumo se mantuvo hasta las 22 horas con una ligera baja, lo que muestra una demanda doméstica muy sostenida.
Seguridad
Sin embargo, se supone que alguna seguridad debe haber logrado el gobierno del desenvolvimiento de la jornada porque se terminó desactivando un proyecto de Cammesa de ampliar la restricción de 1.200 a 1.600 megavatios, obligando al estricto cumplimiento entre las 18 y las 22 horas.
De esta forma, para hoy se mantiene el mismo ahorro forzoso de las últimas dos semanas, y todavía sin otro tipo de restricciones, como el corte de luces ornamentales o limitación de la iluminación pública.
Pero el sistema continúa operando en situación muy grave y siempre rozando la falla. Ayer a la noche, la salida de un transformador de Transener dejó a oscuras la ciudad de Bariloche.
Por otra parte, todavía el suministro sigue basándose en la generación hidroeléctrica, aun cuando casi no queda agua en Piedra del Aguila, lo que podría producir algún accidente en las turbinas que después deparará un costo adicional o, en el peor de los casos, una pérdida irreparable.
Ayer, al entrar al horario pico de las 19 horas, 7.187 megavatios provenían de las hidroeléctricas, 1.002 de las nucleares, y 7.518 de las térmicas funcionando a gasoil y fueloil, salvo en el caso en que no hay posibilidad de sustituir el gas, como Genelba en Ezeiza.
A las 21 horas, cuando el consumo seguía superando 17.000 megavatios, se estaban usando 1.745 de Yacyretá, 985 de El Chocón, 705 de Piedra del Aguila, 385 de Futaleufú y 333 de Alicurá. Exceptuando a la primera, que está operando casi al máximo, las otras se están quedando sin agua, y se estima que a principios de agosto saldrá la última que quedaría en servicio, El Chocón.
De este modo, lo que se hace bajo las órdenes del secretario Guillermo Moreno y del ministro Julio De Vido es desconocer las recomendaciones de Cammesa y seguir gastando todas las reservas de agua de las represas, como si hubiera todavía posibilidad de un diluviomilagroso que permita recuperar los niveles necesarios para generar electricidad.
Dentro de ese plan, no se sabe cómo se reemplazará la hidroelectricidad del Comahue, porque de Brasil ya están ingresando casi 1.000 megavatios diarios y a lo sumo podrían entrar unos 100 más, vía Uruguay, por la interconexión de Salto Grande.
Las centrales térmicas siguen dependiendo del ingreso de barcos con gasoil y fueloil importados, y de una logística muy delicada para que ninguna de las principales deje de generar porque después cada máquina requiere unas 8 horas para recuperarse. Se menciona que además de todo esto, la resistencia de gremios marítimos complica la llegada de los buques con bandera extranjera, y el combustible debe traspasarse a barcazas con bandera nacional.
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