En el Congreso argentino se festejó cuando se lanzó que no pagaríamos la deuda externa como si fuera un triunfo. El duhaldismo en el gobierno se jactaba de despreciar a acreedores de deuda pública y de enfrentar al Fondo Monetario Internacional. Pero no hay locura impune de ningún país: ayer un juez alemán concedió el embargo del edificio de la embajada argentina en Bonn. Aún hay funcionarios que creen que no tiene costo despreciar el cumplimiento de lo acordado nacional e internacionalmente.
El tribunal dictaminó así satisfacer las demandas de los tenedores de bonos del Estado argentino y consideró que la situación de estado de emergencia internacional argumentada por la administración En el caso de la embajada, un demandante quiso hacer valer su reclamación con la presentación de una hipoteca sobre el terreno de la embajada y el consulado argentinos en Bonn.
Sin duda, la sentencia del tribunal germano complica el escenario en cuanto a las reuniones que está manteniendo el secretario de Finanzas,
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