23 de julio 2002 - 00:00

Embratel intenta llevar calma a los inversores

San Pablo (EFE, Reuters, AFP) - La telefónica brasileña Embratel aseguró ayer que sus operaciones e inversiones no se verán afectadas por la declaración de bancarrota de su socio mayoritario, la estadounidense WorldCom, porque sus operaciones son independientes. «Embratel es una empresa operativa y financieramente independiente de WorldCom. De esta forma, todas las actividades desarrolladas por Embratel prosiguen normal-mente», afirmó el presidente de la empresa, Jorge Rodríguez, en un comunicado. Rodríguez destacó que, a pesar de que WorldCom es el accionista mayoritario, Embratel siempre ha sido independiente, y aseguró que los únicos flujos operacionales entre las dos compañías se resumen al pago de tarifas por la conexiones internacionales. «No existen préstamos entre Embratel y WorldCom. La financiación de la empresa se obtiene directamente de bancos y otras entidades financieras, sin garantías de WorldCom», agregó.

Por su parte, la Agencia Nacional de Telecomunicaciones (ANATEL) también aseguró en un comunicado que «Embratel está regida por las leyes brasile-ñas y ya ha sido separada del balance de su controladora».

Pero en la última jornada, las acciones preferenciales de Embratel sufrieron la peor baja entre las que componen el Bovespa, 8,89%. De hecho, los escándalos de las empresas estadouni-dense y el desplome de los mercados mundiales derrumbaron a la Bolsa de San Pablo, que perdió 6,52%, en su peor día desde el 13 de setiembre del año pasado. Acompañando el derrumbe de la Bolsa paulista, el dólar se disparó en Brasil hasta una cotización sin precedente de 2,902 reales.

Desde que se destapó el escándalo contable de WorldCom -el gigante de telecomunicaciones que sacudió al mercado en junio cuando una auditoría reveló un gigantesco fraude en el que 3.850 millones de dólares de gastos corrientes fueron contabilizados como inversiones durante cinco trimestreshan surgido muchas conjeturas sobre el futuro de Embratel, que arrastra una deuda líquida de unos 1.100 millones de dólares, pero Rodríguez insistió en que la bancarrota del socio mayoritario «no afectará» las operaciones de la empresa. WorldCom tiene 19,3% del capital total de Embratel, que adquirió en julio de 1998, cuando la antigua empresa estatal brasileña fue privatizada, mientras que 80,7% restante del capital está en manos de accionista minoritarios.

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