París (ANSA) - Los empleados de una fábrica de Bosch aceptaron extender una hora no remunerada su horario semanal para evitar el traslado de la planta fuera de Francia, anunció ayer un portavoz de la compañía.
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El debate sobre la reglamentación del tiempo de trabajo en Francia, fijado en un máximo de 35 horas por semana desde fines de los años noventa, enfrenta la presión del empresariado, que reclama al gobierno de centroderecha de Jacques Chirac urgentes medidas de flexibilización.
La decisión de 98% de los trabajadores de Bosch de la localidad de Venissieux viene a asestar un duro golpe a la central sindical, CGT, empeñada en proteger la reglamentación vigente.
Los sindicalistas temen que se trate de un «caso testigo» para una futura flexibilización laboral que también podría repercutir en Alemania, donde rigen leyes similares.
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