Mar del Plata (enviada especial) - El llamado al pacto social promovido por la presidente electa es uno de los temas recurrentes en el lobby del Sheraton. Todos opinan al respecto, pero en realidad nadie tiene mucha idea de cuáles serán los temas a tratar, quiénes serán los invitados y cuándo se convocará. Sí tienen reparos y recuerdan a los años 70, pero no en el sentido que le gustaría al presidente Néstor Kirchner, sino al acuerdo que culminó con el Rodrigazo.
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«Si es un acuerdo de precios y salarios, el pacto es un disparate», afirmó Cristiano Rattazzi, titular de Fiat. En general, todos esperan que este acuerdo sea lo más amplio posible. Guillermo Murchison, presidente del 43º Coloquio, piensa que IDEA también debería ser convocado a la mesa del diálogo para aportar sugerencias. En tanto, para Norberto Lovaglio de DHL «es una herramienta fundamental para la cual todos debemos estar sentados» y aventuró que sería necesario «definir cuál será el bien común que se va a perseguir como, por ejemplo, trabajar para una mejor distribución de la riqueza».
Desde el rincón político, el gobernador de Santa Fe, Hermes Binner, fue más allá, ya que presentó «un proyecto del concejo económico y social que permita integrar las tres partes (sindicatos, empresarios y gobierno) como fundamento para llegar a consensos».
A su vez, desde la oposición, la diputada y ruralista Cristina Alarcón, furiosa por el aumento de las retenciones, afirmó que «no es posible hablar de un pacto social, lamentablemente, con medidas como ésta (por el aumento de los derechos de exportación) que afectan no sólo el bolsillo del sector agropecuario sino también a toda la economía del interior del país».
Luis Moreno, titular del Banco Interamericano de Desarrollo, ve con buenos ojos la intención del gobierno de hacer un pacto como el de La Moncloa, que permita una mejor interlocución entre todos los actores económicos. Señaló que es «fundamental, ya que los países que logran hacerlo con éxito, construyen institucionalidad que, en última instancia, es la esencia del desarrollo».
En la mesa del pacto social debe sincerarse el tema de la inflación, reconoce un empresario alimentario en off the record. Curiosamente de la cadena de comercialización sólo pudo verse a los directivos de Carrefour Norte. Alberto Coto no pisa los pasillos de IDEA y Horst Paullman, de Cencosud, dejó de concurrir desde hace 5 años.
Resulta curioso escuchar al director de Comunicaciones de Carrefour, Carlos Velasco, sostener que los supermercadistas no ven «una explosión de crecimiento de precios». Lo asegura con convicción, pues las empresas del sector encargaron a la consultora Nielsen un estudio cuya conclusión fue que la inflación en los hipermercados se ubica apenas un poco por encima de la inflación oficial (en octubre alimentos y bebidas fue de 0,5%).
Conocida la difícil experiencia que tuvo su colega Coto con el gobierno de Kirchner, Velasco sostuvo que «no ve mal los acuerdos de precios. Es más, para Carrefour es una acción adicional dentro de su plan de marketing para captar clientes».
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