El empresariado de Brasil salió ayer a reforzar su campaña a favor del ALCA y aseguró que el Mercosur en general y la Argentina en particular constituyen un lastre para su país. La ofensiva revela una creciente presión para retrotraer al Mercosur a su estatus anterior de mera área de libre comercio, de modo que sus miembros puedan negociar acuerdos comerciales por separado. Pero, además, explota una polémica en el gobierno de Lula da Silva, cuya ala política opta por el Mercosur como herramienta para cimentar el liderazgo regional de Brasil, contra los ministros de raíz empresaria y económica, encargados de consolidar el boom exportador de ese país.
El acuerdo de libre comercio con la Unión Europea debería haber sido firmado en octubre, pero las negociaciones están demoradas, y ambos bloques se acusan recíprocamente de presentar ofertas de apertura de mercados muy poco ambiciosas.
En cuanto al ALCA, los industriales paulistas, que son responsables de 42% de la producción industrial brasileña, afirman que también la
Según Giannetti da Fonseca,
«Para nosotros, el Mercosur no es un fin en sí mismo, sino una fase de integración, con una validez temporaria que debe ser superada por el propio ALCA, que incluye también al Mercosur. Es lo mismo que sucedió en Europa, donde la integración comenzó con un acuerdo entre
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