«Debe mantenerse un superávit fiscal significativo como una meta central de la política macroeconómica.» Los empresarios reunidos en AEA (Asociación Empresaria Argentina) dieron a conocer ayer un documento en el que se pide eliminar el impuesto al cheque (cuando la situación fiscal lo permita), desgravar las reinversiones de utilidades y solucionar temas pendientes con las privatizadas (léase tarifas, contratos, marco regulatorio) como modo de evitar una crisis energética.
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El documento de seis páginas «no es un comunicado de coyuntura; hace meses que se viene trabajando en él», dijo una fuente de la entidad que preside Luis Pagani (Arcor) y que reúne a los dueños y principales ejecutivos de los mayores grupos económicos del país. En él se exhibe un tono mesurado y no confrontativo.
El documento (del que se hicieron 1.500 ejemplares y fue distribuido entre los socios de AEA, la prensa y algunos altos funcionarios del gobierno) sólo toca de manera tangencial problemas como la presión fiscal y la conflictividad laboral, y no aborda temas que tienen casi insomnes a otras asociaciones patronales, como por caso la controvertida Ley de Accidentes del Trabajo. «Se decidió no hablar de ellos ex profeso, porque creemos que hay otras entidades (la UIA, la CAC, el Grupo de los Siete en general) que vienen abordándolos desde hace tiempo», explicó la fuente. A continuación, los párrafos más salientes del documento que lleva el título «Una agenda empresaria para la inversión y el crecimiento sostenido»:
• Se debe impulsar un fuertey sostenido crecimiento económico de largo plazo que, adicionado a un incremento significativo de la productividad, permita gradualmente a las empresas pagar salarios más altos. Ello, a su vez, posibilitará contar, vía un aumento en el consumo, con un importante mercado interno.
• Es necesario un marco institucional y legal sólido y previsible en todos los niveles de gobierno para consolidar la actividad empresarial de pymes y grandes empresas.
• La recuperación económicaestá creando oportunidades de negocios para nuevas inversiones, pero dado que involucran plazos muy largos de maduración, su concreción depende de la estabilidad de las reglas de juego y de la disponibilidad de financiamiento de largo plazo.
• Debe mantenerse un superávit fiscal significativo como una meta central de la política macroeconómica. Pero ante una circunstancia que posibilite una reducción impositiva, se debe priorizar la aplicación de dichos recursos excedentes hacia la baja de gravámenes que desalientan la producción, obstaculizan las inversiones o que debilitan el crecimiento del sector formal de la economía, como el impuesto al cheque. Dichos recursos deberían orientarse en favorecer la reinversión, aplicando alícuotas menores a los dividendos no distribuidos.
• Clave
• El aumento de las exportaciones es clave para superar la clásica «restricción externa» argentina. Para ello se debe avanzar en la remoción de los factores distorsivos que dificultan la exportación.
• Nuestro país debe participar en los ámbitos de negociación internacional para obtener acceso a los mercados de otros países y regiones; ya hicimos unilateralmente un avance importante en la apertura de nuestros mercados y debe pedirse reciprocidad.
• Es imprescindible adoptar a la brevedad decisiones que solucionen las controversias actualmente existentes con empresas de infraestructura, lo que es urgente en el caso de la energética. Se debe promover que las nuevas inversiones así como la prestación de los servicios sean desarrolladas por empresas privadas.
• Se deben dotar de previsibilidad las normas laborales, eliminar las regulaciones excesivas y favorecer la negociación entre las partes sin participación directa del Estado.