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4 de agosto 2008 - 00:00

Empresas suspenden la emisión de fideicomisos

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Carlos Fernández
La decisión del gobierno de eliminar la exención impositiva para los fideicomisos financieros ya generó sus primeros efectos. Una emisión de $ 60 millones que estaba en plena etapa de colocación fue suspendida al conocerse la noticia y se estima que por lo menos en los próximos diez días no habrá nuevas colocaciones.

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«Tenemos que explicarles a los inversores que el Impuesto a las Ganancias no les va a impactar a ellos y, además, es preciso rearmar el prospecto de colocación», señaló un ejecutivo a cargo de la emisión de una nueva serie de fideicomiso de Tarshop, la tarjeta de Alto Palermo, por $ 60 millones. Esto mismo sucede con varias operaciones previstas para los próximos días.

El impacto directo de la aplicación del Impuesto a las Ganancias a 35% será para los originadores -denominados fiduciantes- de los préstamos que permiten el armado del fideicomiso, según lo dispuesto el viernes por el Decreto 1207/08, que lleve la firma del ministro de Economía, Carlos Fernández. En su mayor parte, se trata de las compañías de electrodomésticos. Son estas empresas las que deberán pagar el gravamen. La incógnita ahora es: ¿decidirán absorber el impuesto y, por ende, ganar menos, o trasladarán este nuevo costo a los consumidores?

La respuesta que ayer se daba mayoritariamente en el mercado es que las compañías optarán por aumentar las tasas de interés de las cuotas a las que financian a los compradores o directamente subirán el precio de los productos. Las dos alternativas, en definitiva, tienen una consecuencia similar, que es un mayor costo para el comprador.

Quienes ya invirtieron en certificados de un fideicomiso financiero o compraron cuotapartes de fondos de inversión que invierte en este tipo de instrumentos no están alcanzados por el gravamen. Tampoco los que lo hagan de ahora en más. Esto significa que el responsable de pagar el tributo es el fiduciante, o sea la compañía que otorgó el crédito y luego lo descarga en el mercado a través de la figura del fideicomiso.

Los responsables de cobrar el impuesto, que actuarán como agentes de retención serán los fiduciarios, es decir, las entidades responsables del cobro de las cuotas. En la Argentina son dos las que lideran este mercado: Banco de Valores y Banco Patagonia, aunque otras instituciones también lo hacen de manera ocasional.

Este es un ejemplo de cómo funciona el mecanismo del fideicomiso.

  • Una empresa de electrodomésticos vende un producto, a través de la financiación en cuotas al comprador.

  • En general, las cuotas no bajan de 50% y pueden llegar a 100% si el plazo llega a 24 meses.

  • Para no esperar la devolución de las cuotas mensuales, arman un paquete (o « securitización») de este flujo a través de un fideicomiso financiero.

  • Bancos especializados se ocupan luego de vender este producto entre inversores mayoristas y minoristas. Estos invierten en los mismos a cambio de una tasa de interés, que actualmente se ubica en alrededor de 17% anual.

  • Para la empresa de electrodomésticos la ganancia se produce entre 50% de interés que le cobró al comprador del producto y 17% que le pagó al inversor del fideicomisos. Si se suman algunos gastos de originación de esta estructura financiera, el costo total rondaría los 25 puntos.

  • Por lo tanto, sobre una operación de $ 100 millones, el monto imponible (o la ganancia obtenida) rondaría los $ 25 millones. El 35% de esta cifra asciende a $ 8,75 millones, que es lo que recaudará la AFIP por esta transacción.

  • A la compañía, la posibilidad de descargar su cartera le permitía otorgar nuevos préstamos y, por ende, incentivaba de manera significativa el consumo. Con el nuevo gravamen, es indudable que todo el mecanismo se resiente y acceder a este tipo de financiamiento se tornará más restringido.

    Las calificadoras de riesgo encargadas de ponerles una nota a estos productos deberán hacer de nuevo las cuentas, ya que el nuevo escenario impositivo implica una carga mayor para el originador del fideicomiso. En otras palabras, tendrá menos «espalda» para pagarles a los inversores si aumenta la mora de quienes deben cancelar las cuotas mensuales. Hasta ahora, ningún fideicomiso dejó de pagarse, ni siquiera en el peor momento de la crisis 2001-2002.
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