31 de mayo 2004 - 00:00

En China, Lula le deja a Kirchner tierra arrasada

Shanghai - El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, se convirtió en la estrella de la Conferencia internacional organizada por el Banco Mundial en Shanghai. Lula, quien estuvo una semana en China junto con una delegación que superó los 400 empresarios, está cosechando los frutos de haberse adelantado a la gira que Néstor Kirchner realizará a este país a fin de junio.

La delegación no vino a hacer turismo, se llevaron distintos acuerdos comerciales y la aprobación enfática del Banco Mundial.

Petrobras en una política agresiva de expansión ya logró acuerdos comerciales que, para sorpresa de los chinos, pudieron verse en la televisión brasileña. En tanto, el Banco Nacional de Desarrollo de Brasil y el grupo Citi firmaron un contrato para financiar joint ventures chino-brasileñas. Pues, tanto China como Brasil apuntan a inversiones a largo plazo. China necesita sostener su tasa de crecimiento promedio (7-10%) y apuesta a desarrollos en infraestructura. Prueba de ello es Shanghai.

Esta ciudad se levantó a principios de 1800 en una de las márgenes del río Huangpu donde aún permanecen las imponentes construcciones previas a la revolución de Mao. Durante más de 40 años, durante la vigencia del maoísmo, Shanghai, el principal puerto asiático, vio frenado su crecimiento. Recién a partir del proceso de apertura a los mercados -siempre teniendo en cuenta que China sigue siendo un país comunista- volvió a surgir. En menos de 10 años en otro costado del río Huagpu se levantaron miles de edificios que compiten y en muchos casos dejan atrás a Manhattan.

A pesar de ser un país donde supuestamente los derechos de los trabajadores están a cubierto, las construcciones no paran nunca, y un característico sonido de Shanghai es el ruido del martilleo en el hierro.

En tanto, Brasil tiene como objetivo incrementar con creces su intercambio con China. En 2003 el comercio bilateral chino-brasileño creció 80% y 60% sólo en los primeros tres meses de este año. Los acuerdos alcanzados en China y los que aún faltan cerrar permitirán a Brasil superar con creces el incremento alcanzado el año pasado, comentan en el entorno presidencial.

James Wolfensohn, titular del BM, en la apertura de la conferencia que aspira a evaluar los programas implementados con éxito por China, India y Brasil, no dudó en señalar en más de una oportunidad la importancia y la influencia de Brasil en Latinoamérica. Wolfensohn, sin ninguna diplomacia para con otros dirigentes políticos puso, como ejemplo, que Lula lleva adelante una política económica capaz de lograr un crecimiento sostenido, pero contemplando una correcta política social.

Lo cierto es que cuando esta cronista le preguntó a Wolfensohn cómo veía a la Argentina en su propósito de disminuir la pobreza, el titular del Banco Mundial comenzó con los cumplidos de rigor en cuanto mencionar la mejora de la situación económica para luego esperar con confianza que el Presidente logre solucionar los otros problemas tales como el endeudamiento. Aclaró Wolfensohn que el Banco Mundial está buscando que los pobres se conviertan en activos. Resulta obvio que el programa de jefas y jefes de familia que, por otra parte el Banco Mun-dial contribuye con fondos a sostener, no está en el espíritu imperante en los organismos multilaterales.

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