Domingo Cavallo recibió ayer una buena noticia del Senado: la semana que viene, el PJ convertirá en ley la nueva convertibilidad. José Luis Gioja se comunicó por teléfono varias veces con el ministro de Economía. Los primeros llamados fueron para que estuviera alerta por si era necesario que concurriera al Congreso, tal como estaba previsto. El último sirvió para que desistiera de hacerlo. «Mingo, no vengás porque ya decidimos aprobar la canasta de monedas que tanto nos reclamaste», le anunció el jefe del bloque que había agendado una cita con Cavallo para las 17 de ayer en dependencias de la oposición senatorial. «Ah, muy bien», se entusiasmó. «¿Lo van a tratar en la sesión de mañana (por hoy)?», interrogó con su ansiedad habitual. «Pero no tenés paz... -lo frenó Gioja-, vamos a votarlo el otro miércoles; date por satisfecho.» Cavallo terminó agradeciendo el gesto, aun cuando no quedó del todo conforme.
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Los peronistas resolvieron apurar el desembarco en el recinto del euro, durante una reunión de bloque que comenzó a las 14 y se prolongó algo más de 2 horas. No hubo mucha asistencia, apenas poco más de 20 senadores, pero la mayoría se pronunció abiertamente por sacar el tema del congelador.
La reflexión a coro fue que esta ley es virtual y no sirve de nada. Gioja señaló que el proyecto de modificación de la convertibilidad «es inocuo y no tiene aplicación práctica, por lo tanto, no va a haber oposición del peronismo». «No es que decididamente lo apoyemos, pero lo vamos a aprobar porque no va a perjudicar al país y además el gobierno lo viene pidiendo con insistencia», se sinceró el legislador.
Otro peso pesado del PJ admitió que «no podemos quedar como que estamos frenándolo en venganza por la detención de Carlos Menem, porque nunca atamos la suerte del euro a la del ex presidente ni a ninguna otra cuestión que no sea la conveniencia y oportunidad de darle esta herramienta a Cavallo».
El justicialismo se dedicó en las últimas semanas a realizar consultas con economistas reconocidos, por ejemplo, Roque Fernández, quien se manifestó en contra de ampliar la convertibilidad, además de Martín Redrado y Carlos Melconian, que apoyaron el proyecto cavallista. Tuvieron 2 meses de clases magistrales de política económica, desde que obtuvo media sanción en Diputados.
Dentro del bloque, había senadores que nunca dudaron de la conveniencia de avalar la iniciativa. Desde que llegó el proyecto a esta ala parlamentaria, el tucumano José Carbonell se ubicó en esta franja, en aliento a los exportadores de cítricos de su provincia, entre otros sectores productivos.
Algunos peronistas amagaron con ponerle precio a la sanción de la nueva convertibilidad. Pretendían condicionar su aprobación a un compromiso con el radicalismo para convertir en ley la suspensión de la publicidad oficial.
En el ínterin, surgió la discusión sobre si era oportuno que Cavallo finalmente visitara la Cámara alta. Varios senadores pidieron que «venga para explicar el megacanje y las comisiones que pagará el Estado».
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