11 de octubre 2001 - 00:00

Engañosa propuesta de Europa para Argentina

El comisario de Agricultura de la UE, el austriaco Franz Fischler, llega hoy a la Argentina como parte de una gira por los países del Mercosur. Mantendrá encuentros con funcionarios del gobierno y con representantes del sector agrario. Durante esta visita, Fischler, según reza el comunicado de prensa de la Comisión, tratará de crear una dinámica que permita culminar con éxito las negociaciones agrarias de la próxima ronda de la Organización Mundial de Comercio (OMC), que darán comienzo en la próxima Conferencia Ministerial de la OMC.

La visita viene precedida de un «gesto político» realizado por la UE durante la V Reunión del Comité de Negociaciones Birregionales Mercosur/UE, en Montevideo en julio pasado, que consistió en la presentación de una propuesta de liberalización arancelaria unilateral que el Mercosur debe responder.

Fischler inició su periplo con una declaración muy obvia: «La UE es ya el mayor cliente del Mercosur en lo que respecta a los productos agropecuarios y presentó una amplia oferta unilateral sobre aranceles. No excluimos ningún producto de la negociación y, de ser aceptada, el total de productos importados exentos de aranceles equivaldría a 8.000 millones de euros, lo que representaría 90% del comercio agropecuario actual. La pelota está ahora en el campo del Mercosur. Esperamos que presente una contraoferta positiva en octubre.»

De la «generosa» oferta europea merece destacarse:

• En los últimos treinta años las ventas argentinas de alimentos al mundo crecieron 85%, mientras que a la UE se incrementaron solamente 25%, por causa de las barreras arancelarias y paraarancelarias impuestas por el bloque.


Las exportaciones totales del Mercosur a la UE promedio '98/'00 fueron de casi u$s 19.000 millones, de la Argentina alrededor de u$s 4.500.

La oferta de la UE prevé la liberalización del elemento industrial solamente y ofrece reducir el componente de la tarifa en términos ad valorem, no el elemento agrícola ni los adicionales como harina y azúcar, en las posiciones del nomenclador arancelario que contengan elementos industriales y agrícolas.

Se mantienen los derechos específicos de los productos sujetos al mecanismo de «precio de entrada».

• Un alto porcentaje (más de 40%) de las posiciones contenidas en la oferta tienen hoy por distintos motivos aranceles muy bajos.


Muchas de las posiciones arancelarias ofertadas (1.800) están libres de aranceles porque el nivel actual como el consolidado por la UE a la OMC es de 0%. En consecuencia la oferta no representa ninguna apertura del mercado comunitario al Mercosur que ya es libre de aranceles para todos los miembros de la OMC.

• Alrededor de 700 posiciones con aranceles de Nación más favorecida, inferiores a 4%, ya están consolidadas a 0%, perdiendo sentido incluirlas en la oferta.


Hay 780 posiciones excluidas y con derechos específicos, de éstas solamente 560 tienen estimaciones de un arancel ad valorem de 36% con picos de 460%. Para las restantes no hay estimaciones (carnes porcinas, lácteos, moline-ría). La Argentina exporta casi u$s 600 millones de estos productos y el Mercosur u$s 1.400, pero dada la alta competitividad de nuestro país y del Mercosur en estos rubros, las exportaciones potenciales excluidas son muy altas.

En el caso de la pesca la oferta incluye alrededor de 360 posiciones con un promedio de 11,5% de arancel, pero en este caso la reducción de los aranceles está sujeta al acceso de la UE a las aguas de los países del Mercosur.

Para concluir, la principal traba al ingreso de los productos agrícolas a la UE son los derechos específicos y los precios de entrada, y éstos continuarán aplicándose ya que la desgravación arancelaria se va a aplicar solamente sobre los aranceles ad valorem.

Pero hay un tema que ni la oferta, ni Fischler mencionan y en el que curiosamente se concentra la atención, la energía, y los tiempos burocráticos de la UE. Me refiero a la ampliación de la comunidad, con el ingreso de los países de Europa Central y Oriental (PECOS), en donde lo único importante es que en los próximos cinco años, se producirá un cambio sustancial en la UE por el ingreso de los PECOS, y esto básicamente implicará:

Incrementar 33% su territorio.

Aumentar 28% su población (alcanzará los 480 millones de habitantes).

Generar 100 millones más de consumidores.

Un incremento de solamente 4% en el Producto Bruto Interno total de la UE.

Desde el punto de vista agrícola, incorporar 40% de la superficie cultivable actual (60 millones de has).

El beneficio para los PECOS es evidente. Estos países podrán modernizar su agricultura, incrementar la eficiencia, la productividad y la calidad, pero fundamentalmente obtener acceso ilimitado a los fondos, programas financieros y beneficios de la PAC. Estos beneficios, a los que accederán los nuevos miembros de la UE, son los que perjudicarán las futuras exportaciones agrícolas tanto argentinas como del Mercosur.

Esto, curiosamente el comisario Fischler no lo incluye en su temario de conversaciones.

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