3 de octubre 2008 - 00:00

Es cada vez más caro seguro contra un default argentino

Hernán Lorenzino
Hernán Lorenzino
El costo de cubrirse ante un eventual default de la deuda argentina llegó ayer a un nuevo récord en Nueva York, al cerrar al borde de los 1.200 puntos básicos (1.183), lo que representó un incremento de 16% respecto al nivel del día anterior. Además, los bancos internacionales que ofrecen esta cobertura implementaron una nueva modalidad de negociación que en la práctica traba y encarece a los inversores la posibilidad de acceder a este seguro.

El Credit Default Swap (CDS) se transformó en los últimos años en el principal indicador para medir los temores de los inversores respecto de la capacidad de un emisor (empresa, banco o Estado) país para hacer frente a su deuda. En el caso argentino, hasta fines de 2006 el costo del CDS apenas superaba los 300 puntos básicos.

Pero a partir de 2007, y con el inicio de la manipulación de los datos del INDEC, el aumento se hizo incesante hasta llegar a la situación actual. El nivel que tocó ayer implica que un inversor que quiera asegurar una tenencia de u$s 10 millones en bonos deberá pagar u$s 1,2 millón anuales. Esto significa que en cinco años habrá pagado nada menos que u$s 6 millones, o sea más de 60% del monto de la acreencia a cubrir.

Pero no sólo aumentó hasta niveles insoportables el costo del seguro. Ahora los bancos de Wall Street que aceptan otorgar esta cobertura piden que el inversor realice un pago «up front» por un monto sustancial del compromiso. Esto significa que para obtener la cobertura deberá pagar cerca de 50% del costo total del seguro a lo largo de cinco años en efectivo. En definitiva, quien tenga bonos argentinos y busque cubrirse de un posible default deberá pagar de manera inmediata nada menos que u$s 3 millones por cada u$s 10 millones asegurados.De esta manera, contratar semejante póliza se transforma en algo prohibitivo.

Este tipo de contratación «up front» también se implementó antes con los bonos de Lehman Brothers y luego con los bonos de Morgan Stanley, que finalmente fue capitalizado por un banco japonés y alejó (al menos en lo inmediato) los temores de una cesación de pagos.

La suba del costo del CDS está en línea con la caída en el precio de los títulos públicos, que según el mercado se encuentran «a precios de default». De hecho, los bonos Discount operan por debajo del nivel que tenían cuando se realizó el canje de la deuda en 2005.

  • Impulsores

    Una serie de factores se conjugaron para que crezca el nerviosismo del mercado respecto a la capacidad de pago de la Argentina:  

  • Los bonos locales fueron castigados, como sucedió prácticamente con los restantes activos a nivel mundial, por los inversores que buscan un refugio a cualquier precio. Pero ya partían de una cotización mucho más baja y un nivel de riesgo más elevado.

  • La estrepitosa caída del precio de la soja y de los productos agrícolas complica el panorama fiscal, con un claro riesgo de fuerte reducción del superávit. Esto implica menor capacidad para hacer frente a los vencimientos de deuda. Y los inversores ya tomaron nota de este peligro.

  • La reapertura del canje a los bonistas y la refinanciación de los Préstamos Garantizados debería ayudar para mejorar la expectativa de los inversores. Pero estas operaciones se extenderían hasta fin de año. Según señalara el secretario de Finanzas, Hernán Lorenzino. Incluso, ahora hay dudas respecto a quién y cómo pondrán los u$s 2.500 millones en fondos frescos que acompañan a la propuesta de canje a los «holdouts». «No me imagino a un bonista italiano invirtiendo plata para un nuevo bono argentino, salvo que sean los bancos que participan en el canje los que le faciliten el financiamiento», explicó un gerente financiero familiarizado con la transacción.
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