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El juez Pablo Eguren quiere establecer cuáles eran las conexiones de los negocios que desarrolló la familia Peirano -cuatro de ellos se encuentran presos en la cárcel central y otro prófugo en Estados Unidos-con la multinacional holandesa y los bancos ABN AMRO e ING.
El «affaire» judicial se proyecta como un símil del escándalo que envolvió a IBM en la Argentina por la informatización del Banco de la Nación, aunque en este caso no pareciera que existieran responsabilidades políticas aunque los Peirano están vinculados al partido de gobierno. Pese a que Royal Ahold actuó rápidamente separando a su gerente financiero -lo mismo hizo IBM con sus máximos ejecutivos en Buenos Aires-para poner distancia con la investigación judicial, el juez uruguayo tratará de establecer si la matriz en Holanda estaba en conocimiento de la desaparición de 2.168 acciones que por un valor de u$s 582 millones le adquirió a la familia Peirano en julio del año pasado.
La investigación judicial se originó por un planteo que hicieron ahorristas del ex Banco de Montevideo -fusionado hoy en el Nuevo Banco Comercial-y del Trade And Commerce Bank (TBC) con asiento en las islas Cayman, que pretenden recuperar sus depósitos en esos bancos y que denunciaron ante Eguren estas maniobras de Juan Peirano, el jefe de la familia investigada. Los interrogatorios a los ex ejecutivos holandeses y al argentino Orteu buscan establecer si se cometió el presunto delito de balance falso al haberse declarado que u$s 490 millones fueron deducidos por parte de Ahold para hacerse cargo de una deuda del ex Banco Velox porque en los balances consolidados que tiene el juez en su poder no figura este descuento. Eguren deberá establecer si se trató de una maniobra entre Juan Peirano y Meurs que burló los controles de auditoría de Royal Ahold o si el directorio de la multinacional holandesa estaba en conocimiento de las operaciones consideradas irregulares. Para la misma época, sostienen los denunciantes, en el ex Banco de Montevideo --tam-bién de propiedad de la familia Peirano-habían desaparecido unos u$s 700 millones. También los Peirano habrían mentido al Banco Central del Uruguay cuando -febrero de 2002- entregaron 302 acciones de Disco Ahold International Holding, que valuaron en u$s 83,2 millones. Sin embargo, a las pocas semanas le comunicaron al BCU que esas acciones se habían ven-dido a Royal Ahold por u$s 24,9 millones y dieron como garante de la operación a Meurs.
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