Los indicadores de calidad crediticia en Brasil están por el piso, y los bancos del gigante sudamericano no prevén una mejora en los próximos meses mientras las tasas de interés continúen altas.
La mora crediticia en Brasil alcanzó un máximo de 5,6% en mayo. Pese al os programa oficial, los bancos hablan de "círculo vicioso" o "muerte súbita" debido a la situación de sobreendeudamiento con las tarjetas de crédito.
Morosidad récord: La mora crediticia en Brasil alcanzó un máximo de 5,6% en mayo, superando niveles de crisis pasadas.
Los indicadores de calidad crediticia en Brasil están por el piso, y los bancos del gigante sudamericano no prevén una mejora en los próximos meses mientras las tasas de interés continúen altas.
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Actualmente se espera que los costos de endeudamiento bajen más lentamente de lo previsto a comienzos de año, empujada por el repunte del crudo derivado del conflicto en Irán, que obligó al banco central a endurecer su política. Pese a haber aplicado un recorte de 25 puntos básicos en la tasa de interés la semana pasada, el organismo monetario evitó anticipar nuevos avances en el sesgo alcista, condicionado por un escenario económico atravesado por la incertidumbre.
La tasa de referencia de Brasil, llamada Selic, se ha mantenido por encima del 10% durante los últimos cuatro años, y las expectativas de que volviera a un solo dígito se han frustrado repetidamente.
De manera análoga a lo que sucede en Argentina, la morosidad de los créditos al consumo alcanzó un récord de 5,6% en el mes de mayo y se mantuvo en ese nivel en junio, según el banco central de Brasil. De esta manera, los brasileños registran más incumplimientos que en 2015 y 2016, cuando el país atravesó su recesión más profunda en décadas, e incluso más que durante la pandemia de Covid-19, cuando las tasas de interés cayeron a un mínimo histórico y los bancos aplazaron los vencimientos de clientes.
Esas cifras probablemente no mejorarán durante lo que resta del año, y los analistas del mercado señalan que podrían deteriorarse en 2027. Gustavo Schroden, analista de Citigroup Inc., indicó que "hay un exceso de liquidez en el sistema debido a todas las transferencias de ingresos y al crédito subsidiado para algunas categorías". Y agregó que "esto ha amortiguado lo que podría ser un problema mayor".
Ese es el panorama en el que los bancos están presentando sus resultados del segundo trimestre. El Banco Santander Brasil SA, uno primeros grandes bancos del país en reportar la situación, registró una caída de sus ganancias y un creciente pesimismo entre sus ejecutivos.
Un análisis con herramientas de inteligencia artificial de las conferencias de resultados de los últimos cinco trimestres mostró que el tono de los ejecutivos de Santander al describir sus perspectivas pasó de un optimismo cauteloso en las primeras cuatro a un tono netamente pesimista en la más reciente. Gran parte del cambio giró en torno a la expectativa de que las tasas de interés se mantengan más altas de lo previsto.
"Personalmente, no soy optimista", indicó el director financiero de Santander, Carlos Muñiz, durante la conferencia telefónica de la firma, y agregó que probablemente los márgenes ajustados por riesgo no mejorarán durante el "si tuviera que fijar una fecha, probablemente sería a principios de 2027 y no a finales de este año" señaló el directivo.
Itaú Unibanco Holding SA y Banco Bradesco SA exhibieron confianza en sus estrategias internas de mitigación de riesgo, aunque mantuvieron una postura reservada ante la evolución del panorama económico global.
Itau, el mayor banco de Brasil, registró apenas un leve deterioro de la morosidad, ya que su base de clientes de mayores ingresos lo protegió de las presiones macroeconómicas. Sin embargo, el banco se ha mostrado con cautela a la hora de prestar fuera de ese segmento y sostiene que Brasil atraviesa una resaca tras varios años de expansión del crédito.
En ese marco, el director ejecutivo Milton Maluhy declaró que "hubo un exceso de préstamos en el mercado y también en la regulación, que abrió notablemente el mercado". Agregó que los brasileños tienen ahora alrededor de seis tarjetas de crédito por persona. "La mayor parte del crecimiento del crédito proviene de nuevos participantes, y los clientes se han endeudado en exceso" subrayó.
Eso genera un círculo vicioso de "muerte súbita", según Maluhy: cuando los clientes muy endeudados eligen pagar al banco con el que tienen una relación más estrecha, dejan de pagar a las demás entidades. Las obligaciones de deuda absorben actualmente alrededor de un tercio de los ingresos mensuales de los brasileños, según el banco central, un nivel también cercano a un récord.
Este sobreendeudamiento llevó a Bradesco a frenar el crecimiento de productos de mayor riesgo, como las tarjetas de crédito, especialmente entre los clientes de bajos ingresos, que conforman el núcleo de su banca de consumo.
El elevado gasto de los hogares contrarresta los efectos de un desempleo que ronda mínimos históricos y del aumento de los salarios mensuales. Con un ojo en las próximas elecciones presidenciales, Lula presentó un nuevo programa nacional de renegociación de deudas, que comenzó en mayo. Bajo el mismo, los bancos ofrecen descuentos y mejores condiciones de pago para que los clientes salden sus deudas, mientras el gobierno actúa como garante en caso de incumplimiento.
Cabe señalar que Lula implementó un primer programa similar en 2023 y 2024, y fue parte de su programa en 2022, cuando derrotó al entonces presidente Jair Bolsonaro. Sin embargo, los niveles de participación actuales son menores a lo esperado por algunos analistas.
Para Itaú, el nuevo programa redujo la morosidad de los consumidores en Brasil en 2 puntos básicos, un nivel poco significativo. Otros bancos de Brasil comparten el poco entusiasmo por el programa oficialista.
Gustavo Schroden, Citigroup, indicó que la iniciativa está dirigida a los brasileños de menores ingresos y a deudas como las de tarjetas de crédito, que son las que más preocupan a los bancos. Sin embargo, no aborda los factores estructurales detrás de los elevados niveles de endeudamiento.