4 de julio 2002 - 00:00

Exportadores descartan boom pese a devaluar

"Aunque el gobierno llegue a un acuerdo con el FMI, deberá hacer un nuevo planteo y un giro estratégico. De la depresión económica sólo se sale con reformas estructurales», afirmó el titular de la Cámara de Exportadores, Enrique Mantilla, en diálogo con Ambito Financiero. El ejecutivo desmitificó el boom exportador a pesar de la megadevaluación. Explicó los problemas que enfrenta el sector y que traban los negocios. Mantilla alertó por el «fortísimo incremento de la incertidumbre política y el serio deterioro en el clima de negocios». Sostiene que «en materia de exportaciones, la mejor política de corto plazo es tener una política de largo plazo. Hoy no hay horizonte y ni se sabe cuál va a ser el tipo de cambio de equilibrio de mediano plazo, que es el decisivo».

Este fue el diálogo mantenido con Mantilla, quien aconseja copiar el modelo chileno de control de cambios.

Periodista: ¿Con un dólar de casi $ 4 viene el boom exportador?


Enrique Mantilla:
Lamento desilusionarlo. Porque aparecen políticas que autocancelan los supuestos beneficios de la devaluación, como por ejemplo los derechos a las exportaciones de entre 5% y 20%; o las restricciones para exportar como el caso del petróleo, que sólo puede exportarse 36% de la producción. A esto agréguele un sistema de control de cambios mal diseñado con fuerte sesgo antiexportador. Es increíble que no se tenga en cuenta, por lo menos, al modelo chileno.

P.: ¿Puede explicarlo?

E.M.: Hay un montón de gastos que deben pagarse en el exterior y en dólares (gastos de muelle, de almacenamiento, de flete, de seguros, de inspección, bancarios, etc.). El sistema argentino obliga a traer las divisas, pagar comisiones de liquidación y a comprarlas a un precio superior y pagar nuevamente comisiones. El sistema es una barrera antiexportadora. En Chile la ley repara en que al exportar hay un sinnúmero de gastos que debe pagarse en divisas y que no permitirlo tiene costos operacionales. Posibilita entonces que los exportadores deduzcan del monto vendido, los gastos efectuados en el exterior.

P.: ¿O sea que se alienta a vender sólo FOB, es decir, entregar la mercadería en el puerto de embarque?


E.M.:
A contramano del mundo. El problema es que no siempre el importador acepta modificar la condición de venta habitual.

Pero aun si lo hace y se contrata FOB, el Banco Central obliga al exportador a ingresar la comisión que paga a su representante en el exterior. Debe liquidar ese importe y volver a comprar divisas para enviarlas al exterior. Esto a pesar de que la comisión, por ser algo tan habitual en las exportaciones, se declara en el permiso de embarque y su importe se deduce del FOB para calcular el reintegro de exportación.

P.: ¿Qué otros temas están trabando la exportación?


E.M.:
El modelo de gestión cambiaria tiene serios problemas burocráticos. Por ejemplo, vincular la devolución de impuestos a los exportadores con el plazo de liquidación de divisas. O sea, que si un bien de capital tiene 180 días para ingresar las divisas, sólo después puede reclamar la devolución de impuestos. Lo que implica que en un contexto inflacionario, pierde y en un contexto de restricción crediticia aumenta la necesidad de capital de trabajo. Lo que claramente es un sinsentido. En el fondo es una forma de colocar deuda pública forzada al sector exportador.

P.: ¿Qué ocurre con la disponibilidad de crédito?


E.M.:
La enorme dificultad para obtener financiación es el tema clave. La restricción financiera es uno de los obstáculos más serios a un despegue exportador. No sólo por problemas bancarios, sino por la pérdida del crédito de proveedores y las dificultades de contratar a plazos.

P.: ¿Cómo ve la actitud del gobierno?

E.M.: El principal problema es que el gobierno no tiene visión. No entiende que o se exporta para lograr el nivel de vida al que se aspira vivir, o viviremos de acuerdo con el nivel de lo que exportamos. Porque el mercado de bonos y la atracción de inversiones están cerrados. Por ejemplo, si 2002 termina con un PBI de u$s 120.000 millones, las exportaciones de 2002 serán 21% del PBI. Si se hacen las cosas bien en 2003, las exportaciones pueden crecer 10%, y si a eso le aplicamos el coeficiente keynesiano de demanda de 2,5, la contribución de las exportaciones al crecimiento de la economía para 2003 puede ser de 5 puntos del PBI.

El gobierno no comprende esta dinámica y cree en una especie de vuelta histórica al modelo de sustitución de importaciones, elaborando productos que no le vamos a poder vender a nadie. Falta una estrategia global.

Entrevista de Jorge G. Herrera

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