El costo de la Canasta Básica Total (CBT) aumentó durante noviembre un 1,12 por ciento en relación a septiembre, por lo que una familia con dos hijos menores requirió de 879,07 por ciento para no caer por debajo de la línea de la pobreza.
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El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó hoy sobre la variación de los precios de la CBT, y del costo de la Canasta Básica Alimentaria (CBA), que subió durante noviembre un 2,0 por ciento, la mayor suba mensual en lo que va del año.
Con este incremento, la misma familia con dos niños de seis y ocho años requirió del 403,05 pesos para no caer por debajo de la línea de indigencia.
Esta diferencia entre la suba del 2,0 por ciento de la CBA y del 1,12 por ciento en la CBT se debe a que la Total incorpora serivios populares, como transporte, y que no han tenido grandes variaciones, e indumentaria, con escaso peso en este indicador.
La fuerte suba de la CBA, en todo el año subió el 4,74 por ciento y sólo en noviembre acumuló un 2,0 por ciento, estuvo impulsada por el alza de los alimentos y bebidas, en especial, frutas, verduras y carne. En tanto, la CBT, acumuló entre enero y noviembre una suba del 5,71 por ciento.
Como contrapartida a estas subas, el INDEC difundió también hoy que los salarios crecieron un 1,81 por ciento en promedio entre septiembre y octubre, y 16,08 por ciento desde enero.
Las cifras se conocen en momentos en que la ministra de Economía, Felisa Miceli, acusó a las entidades agropecuarias de querer trasladar los precios en dólares que reciben por los granos y la carne a la canasta de los argentinos.
"En un país con el 30 por ciento de pobres, todos los que más tienen, deben seguir aportando para que los que menos tienen puedan mejorar su situación día tras día", dijo Miceli, para rechazar los pedidos de mayor rentabilidad de parte del campo.
A mitad de año la pobreza afectaba al 31,4 por ciento de los habitantes, por debajo del 38,9 por ciento que se registraba en igual período del año pasado.
Estas cifras se colocan muy por debajo del 54 por ciento que presentaba en el primer semestre de 2003, cuando asumió el presidente Néstor Kirchner.
Junto a esta baja en la pobreza también se registró un menor índice de indigencia, comprendida como aquellas personas a las que no les alcanza el dinero para comer, y que están incluidos dentro de los pobres.
En efecto, la cantidad de indigentes alcanzó al 11,2 por ciento de los habitantes al término del primer semestre, mientras que en el mismo período de 2005 fue de 13,8 por ciento. En 2003, la indigencia afectaba al 27,7 por ciento de la población.