La rebaja del IVA a 10,5% para la compra de bienes de capital (nacionales o importados), dado este contexto de recesión, beneficia en mayor medida a las empresas de servicios públicos privatizadas que se comprometieron con el gobierno a realizar inversiones multimillonarias, que a un sector industrial que trabaja a la mitad de su capacidad instalada. De todas formas, esta decisión es aplaudida por todo el arco empresarial, especialmente en lo que hace a la renovación del parque automotor, dado que se rebaja también el IVA a los camiones, tractores, camionetas y ómnibus.
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Según lo expresado por el ministro de Economía, Domingo Cavallo, la intención es abaratar en 30% el costo de invertir en la Argentina.
No cabe duda de que Cavallo apuesta a la reactivación vía un aumento de la inversión más que por la inducción de una suba del consumo, el cual se verá nuevamente afectado, especialmente en la clase media, si se tiene en cuenta el resto del paquete impositivo anunciado.
En este caso, la mayoría de las industrias para enfrentar las consecuencias de la apertura de la economía de los últimos años debió realizar importantes aportes tecnológicos para, por lo menos, equiparar en calidad y precio los productos que venían del exterior.
Contrapartida
Sin embargo, los 34 meses de recesión que lleva la Argentina, con una caída abrupta del consumo, trajeron aparejados menos turnos y líneas de producción, suspensiones, vacaciones adelantadas y hasta la paralización lisa y llana de industrias. Si se analiza por sectores, el químico y petroquímico y la industria petrolera están más atadas al ciclo económico mundial que estrictamente a lo que suceda localmente. Por ende, un aumento del nivel de inversiones tendrá como contrapartida mayores exportaciones. Pero estos no son sectores con mano de obra intensiva.
Otro punto que está en discusión y que sí tiene que ver con la baja del costo argentino es que hasta el momento cualquier aumento de la presión tributaria fue trasladado a precios por parte de las empresas de servicios públicos privatizadas.
Ahora bien, si estas empresas se comprometieron a realizar inversiones dado un esquema tributario determinado, un abaratamiento del costo de inversión se deberá trasladar a una baja en el precio del servicio y no sólo a mejorar la rentabilidad. Cavallo esto lo sabe y lo usará para negociar nuevos cuadros tarifarios, aunque por ahora el aumento del gas y la luz previsto sea irreversible.
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