El producto interior bruto estadounidense subió más de lo esperado, un 3,2%, según informó este jueves el Departamento de Comercio en su estimación final del PIB del tercer trimestre.
El producto interior bruto estadounidense subió más de lo esperado, un 3,2%, según informó este jueves el Departamento de Comercio en su estimación final del PIB del tercer trimestre.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La estimación anterior apuntaba a un crecimiento del 2,9%.
El deflactor del PIB -un índice que calcula la variación de los precios utilizando para ello el producto interior bruto- creció un 4,4%, frente a una previsión de consenso del 4,3%.
El Índice de Precios del Gasto en Consumo Personal o PCE subyacente subió un 4,7%, frente a una previsión de consenso del 4,6%.
Por eso, los inversores están expectantes al dato de precios, que se publicará el viernes, para conocer si las presiones inflacionarias siguen moderándose, sobre todo, de cara a la próxima llegada de una subasta de deuda por u$s12.000 millones en bonos a 20 años el miércoles.
El dato de la recuperación de la actividad por encima de las expectativas refuerza la tendencia de que la Reserva Federal sostenga su política monetaria de subas de tasas.
En el mismo sentido influye el dato, que también se conoció este jueves, de las solicitudes de asistencia estatal por desempleo, que la semana pasada se situó en 216.000, por debajo de lo previsto.
La cifra de la semana previa fue revisada al alza, a 214.000, frente a una estimación anterior de 211.000. Los economistas consultados por Reuters esperaban que las peticiones se situaran en 222.000.
La media móvil de nuevas solicitudes de las cuatro últimas semanas, que se considera una indicación más fiable de las tendencias en el mercado laboral ya que reduce los picos de volatilidad, cayó a 221.750.
El informe también mostró que el número de personas que estaban recibiendo ayuda pública tras una semana inicial de subsidios cayó a 1,672 millones.
Por el momento, el mercado espera una política monetaria más moderada hacia adelante de la que han venido anunciando los funcionarios de la FED, debido a que son optimistas respecto de que la inflación siga retrocediendo desde los máximos históricos que tocó este año.
El mercado "está contemplando las expectativas de que la Reserva Federal no va a cumplir realmente lo que nos dice", comentó Thomas Simons, economista especializado en el mercado monetario de Jefferies, en Nueva York. No obstante, señaló que las expectativas de inflación están "todavía en niveles bastante elevados en relación con los que la Reserva Federal necesita realmente para reducir la inflación al 2%".
Por el momento, los funcionarios de la FED prevén subir las tasas por encima del 5% en 2023 y el presidente de la entidad, Jerome Powell, dijo la semana pasada que los recientes signos de desaceleración de la inflación aún no han aportado confianza en que se haya ganado la batalla.