Financial Times: "Kirchner está desaprovechando una oportunidad histórica"
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Los controles de precios, que se extenderán hasta fines de 2007, también recuerdan el funesto pasado. Principalmente ocultan la presión inflacionaria: los precios de una limitada canasta de bienes de consumo podrían caer por debajo del 10%, pero la inflación ya se encuentra más cerca del 14% anual. Lo que es peor es que el gobierno ha introducido estos controles en forma arbitraria. Por ejemplo, las empresas de servicios públicos y financieros no pudieron aumentar sus tasas. Estas intervenciones tergiversan los incentivos del mercado, asignan recursos equivocadamente e inyectan un fuerte elemento de imprevisibilidad en la vida comercial del país.
En teoría, los códigos de inversión del país todavía se encuentran entre los más liberales del mundo. En la práctica, sin embargo, la naturaleza e intensidad de la intervención del gobierno impedirá una posible afluencia de capital. En el peor de los casos, harán que algunos negocios presentes se muevan a otro lugar.
Kirchner no debe estar muy preocupado por esto, ya que la economía de su país ha estado creciendo a una tasa anual de más de 8% desde 2003.
Sin embargo, las actuales tasas de expansión son insostenibles, en especial bajo las políticas presentes. Si las condiciones internacionales se volvieran en contra de Argentina, Kirchner se encontraría con inversores menos indulgentes de lo que fueron hasta hoy. No le costará mucho a Kirchner evitar la intervención discrecional y adoptar una política menos hostil con el sector privado. Debería cambiar de táctica cuando aun tiene tiempo para hacerlo.


