La agencia de calificación Fitch Ratings advirtió que degradará la máxima nota "AAA" que le otorga a la deuda soberana del país. Evitará esta acción que el recién reelecto presidente estadounidense, Barack Obama, evite el fuerte déficit esperado en las arcas gubernamentales y elevar el límite de endeudamiento.
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De esta manera obliga a forjar un acuerdo en el Congreso que evite el denominado "precipicio fiscal". En un comunicado, la compañía amenaza que, "como ya refleja la perspectiva negativa aplicada a su calificación, el fracaso de evitar el precipicio fiscal y elevar el límite de endeudamiento a tiempo, así como de asegurar un acuerdo para una reducción creíble del déficit, llevarían probablemente a una degradación en 2013".
El "precipicio fiscal" es como se ha denominado a las subas de impuestos y masivos recortes del gasto público que entrarán en vigor de forma automática a partir de enero. Se evitarán en caso de que haya un pacto entre republicanos y demócratas en el Congreso para equilibrar las cuentas públicas del país.
Fitch estima que esas medidas automáticas, por valor de más de u$s 600.000 millones, "no solucionarían" a largo plazo los problemas fiscales de EEUU. Es más, prevé que sumirán al país "en una innecesaria y evitable recesión y resultarían en una subida de la tasa de desempleo por encima del 10 % en 2013".
Además, la calificadora advierte que el país tendrá que poner en marcha medidas extraordinarias a finales de año para elevar el límite de endeudamiento autorizado por el Congreso, actualmente en los u$s 16,4 billones. Estados Unidos ya afrontó esa situación en agosto del año pasado, cuando el Congreso aprobó "in extremis" un pacto bipartidista para elevar el techo de deuda del país, que hasta entonces estaba fijado en u$s 14,29 billones, después de que el Tesoro advirtiera que se iba a quedar sin fondos para afrontar sus pagos.
La situación provocó que la calificadora Standard & Poor's degradara por primera vez en la historia la nota de la deuda soberana del país, desde "AAA" hasta "AA+", y Fitch advierte que, de repetirse, "minaría la confianza en EEUU como un prestatario fiable" y llevaría a una revisión formal de su calificación.
"Si no se alcanza a tiempo un acuerdo para prevenir las subidas de impuestos y recortes del gasto que implican el precipicio fiscal y se repite el episodio vivido en agosto de 2011 con el límite de deuda significaría que las elecciones no han resuelto el estancamiento político en Washington", concluyó Fitch.
Ya en septiembre pasado, la calificadora Moody's (que, al igual que Fitch, todavía mantiene la máxima nota de EEUU) advirtió que aplicaría una rebaja de un escalón a la deuda del país si el Congreso no logra un acuerdo sobre el presupuesto para 2013 que evite el "precipicio fiscal".
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