A partir de hoy, y durante dos semanas, la misión completa del FMI que sigue el caso argentino mantendrá un extenso programa de encuentros con autoridades del equipo económico, Banco Central y el «ala política» del gobierno. El objetivo será definir en este plazo el borrador del nuevo acuerdo que comprometerá a la Argentina con el Fondo durante tres años. La cifra que buscará refinanciar el gobierno con el acuerdo asciende a unos u$s 12.500 millones, que vencen entre setiembre próximo y finales de 2006, con el FMI. Se agregarán los compromisos con el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que también serían reprogramados una vez que se cuente con el paraguas del acuerdo con el Fondo.
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Los tiempos juegan en contra para el cierre de las negociaciones. Todo debería estar resuelto antes del 9 de setiembre, cuando vencen u$s 2.900 millones con el FMI. Por eso, la idea es tener listo un borrador del acuerdo antes del 20 de este mes para elevarlo al directorio del organismo. El 2 de setiembre debería ser aprobado en Washington. No se descarta, sin embargo, que estos plazos se estiren ante la cantidad de temas que deben ser abordados por los negociadores.
Una de las tareas más importantes en los próximos días pasará por la elaboración del presupuesto. Debe ser presentado por el gobierno a mediados de setiembre, pero las proyecciones macroeconómicas serán clave para alcanzar el acuerdo. El principal tema, aunque por supuesto no el excluyente, es el superávit primario, que comprometerá al gobierno de Néstor Kirchner en el período 2004-2006. Según las proyecciones preliminares del presupuesto, ese nivel se ubicaría en 3% del PBI, es decir apenas 0,5% por encima del valor establecido para este año.
La intención del ministro de Economía, Roberto Lavagna, es justamente mantenerse firme y no aceptar mayores niveles de ahorro fiscal por parte del gobierno. «En los últimos 25 años, nunca el país pudo conseguir niveles de superávit mayores que 2,5%. Sería ridículo pensar que se puede duplicar de un día para el otro», sostiene cada vez que puede explicarles la cuestión a los negociadores del FMI.
Este dato será clave también para la renegociación de la deuda que está encarando el gobierno argentino. Ocurre que cuanto mayor sea el ahorro fiscal, será menor la necesidad de avanzar con grandes recortes en el capital e intereses de la deuda que ingresará en la reestructuración. El secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, confirmó ante los acreedores que antes de avanzar con la propuesta formal de reestructuración será necesario acordar los números macro con el FMI.
Ya están agendadas para la semana reuniones con el secretario de Hacienda, Carlos Mosse, y también con el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen. Además, habrá encuentros con el titular del Banco Central, Alfonso Prat-Gay y con el jefe de Gabinete, Alberto Fernández. La misión del Fondo está compuesta por más de 20 técnicos de primer nivel que se concentrarán en cada uno de los temas clave para el acuerdo, que pasan no sólo por establecer lineamientos macroeconómicos, sino también por avanzar con las reformas estructurales pendientes.
El viernes ya se produjo el primer avance en este sentido en el encuentro del representante permanente del FMI en la Argentina, John Dodsworth, con el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido. Obviamente, el tema central fue la cuestión tarifaria, aunque De Vido se preocupó por reiterar la visión del gobierno, que contempla la renegociación de los contratos antes de adoptar definiciones sobre el valor de las tarifas.
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