La Argentina recibió ayer un mensaje claro por parte del Fondo Monetario para ponerse en el camino que la lleve a un acuerdo con el organismo: que el país termine con la demagogia. Desde hace 9 meses, al menos, se han dado pasos incomprensibles desde una lógica racional con la posibilidad de sacar al país de su profunda crisis. Y en esto el FMI tiene razón. Su director gerente, Horst Köhler, explicó ayer telefónicamente al presidente de la Nación, Eduardo Duhalde, cuáles son las exigencias finales. Insistió con la necesidad de que se terminen los amparos, que las provincias bajen el gasto y que se bloqueen los proyectos del Congreso que atentan contra la seguridad jurídica. Duhalde se comprometió, a su vez, a conseguir el consenso político necesario para alcanzar un acuerdo que se prolongue hasta diciembre de 2003. Algo que parece hoy imposible. En el Ministerio de Economía no disimularon su contrariedad.
Dejá tu comentario