El titular del FMI, Horst Köhler, advirtió ayer a Eduardo Duhalde que el populismo no es salida para la crisis argentina y que de la situación actual no se sale sin el sacrificio de la gente. Las declaraciones fueron hechas al matutino francés «Le Monde», en un lenguaje directo, desprovistas de cualquier tono diplomático, algo inusual en un funcionario de ese nivel. Inclusive, reconoció errores del propio FMI en el tratamiento de la crisis argentina. Simultáneamente, en Australia, la número 2 del FMI, Anne Krueger, dijo que le parecía que los u$s 15 mil millones que aspira lograr la Argentina están muy por encima de lo que el organismo está pensando otorgar. También ayer, en Bruselas, los 15 ministros de Finanzas de la Unión Europea exigieron al gobierno argentino una economía libre de mercado y que el sector financiero «no debería soportar una parte disparatada de los costos de la devaluación como resultado de decisiones administrativas». Además, reclamaron un igual tratamiento para inversores locales y extranjeros en la renegociación que se hará de toda la deuda argentina. Se van postergando decisiones clave que acentúan las dudas en el exterior sobre la capacidad del gobierno para encarrilar el país. Todo gira además sobre el presupuesto 2002 y ayer el secretario de Hacienda, Oscar Lamberto, confesó que la situación de las cuentas públicas «es catastrófica». Con una recaudación en caída libre y resistencia del gobierno a ajustar el gasto, la solución se aleja.
«Ciertamente estaría en el lado alto y dada la exposición que ya tenemos, relativo a su cuota sería La subdirectora gerente del FMI dijo que hasta la noche del miércoles de la semana pasada, no había habido acercamientos formales o informales de parte de la Argentina respecto al financiamiento adicional.
Asimismo, indicó que el real y el mercado de acciones de Brasil han tenido un desempeño más fuerte del que se había previsto inmediatamente después de que se anunciaron controles de capital en la Argentina.
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