El FMI demorará por lo menos durante un mes un desembolso de u$s 650 millones a favor de la Argentina. Los fondos deberían estar llegando hoy, pero el atraso para el inicio de la misión -que originalmente estaba prevista para fines de mayo- generó la decisión del organismo. «No hay ningún problema con el Fondo, lo que pasa es que para destrabar el desembolso hay que pasar con éxito la tercera revisión de metas», explicaron ayer altas fuentes del Ministerio de Economía para justificar el retraso en el envío de fondos.
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Según el cronograma, se estima que los técnicos del organismo que empezaron a trabajar ayer se quedarán por lo menos durante dos semanas. Recién a mediados de julio llegaría el visto bueno oficial por parte del directorio del organismo, condición indispensable para que lleguen las divisas. Los dólares irán directamente a engrosar las reservas del Banco Central.
El cronograma de los pagos que debe efectuar la Argentina al FMI y el dinero que el organismo tiene que pagarle al país quedó estipulado en el acuerdo firmado en setiembre de 2003 y tendrá vigencia hasta mediados de 2006. La base del compromiso es que el FMI y la Argentina deben mantener durante este período de tres años una relación «neutra», es decir que los pagos de la Argentina deben ser equivalentes a los desembolsos del organismo.
Pero la relación no es simétrica. Mientras que el Fondo obliga a la Argentina a respetar los vencimientos de la deuda a rajatabla (en caso contrario se considera al país inmediatamente en default), el organismo sí puede postergar desembolsos en caso de que la revisión del acuerdo demore más tiempo que el esperado.
De hecho, la Argentina pagará este viernes poco más de u$s 300 millones al organismo y durante todo junio desembolsará otros u$s 50 millones adicionales. Sin embargo, no tiene la confirmación de que los fondos serán devueltos hasta que no se apruebe la nueva revisión.
• Otro atraso
El FMI no es el único organismo que incurrirá en demoras para pagarle a la Argentina. En realidad, también el Banco Mundial tiene retrasada la aprobación de un desembolso de u$s 500 millones cuyo destino es apoyar el proceso de «ajuste estructural». En el lenguaje de la institución que preside James Wolfensohn se trata de fondos sin un destino fijo que se dirigen también a incrementar las reservas del Central, tal como sucede con los préstamos del FMI.
En el equipo económico, están contrariados ante las demoras que presenta el BM para aprobar el envío del dinero, que se produce -según insisten desde Washington- por meras «cuestiones burocráticas». Sin embargo, la institución que preside James Wolfensohn es la que más dura reacciones tuvo contra la Argentina desde la salida de la convertibilidad.
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