FMI dice que el mundo crecerá fuerte en 2002
Horst Köhler, el titular gerente del FMI, pronosticó que el año próximo el mundo crecerá 3,6%, aunque para este año el organismo que dirige recortó su proyección de crecimiento a sólo 2,7% (la anterior era de 3,2%). Köhler justificó su pronóstico optimista para 2002 en que descenderán el precio del petróleo y las tasas en Estados Unidos, Europa y Asia. Sin embargo, advirtió que el crecimiento de Estados Unidos el año que viene no será fuerte. El titular del FMI minimizó la actual baja de las Bolsas y espera que se recuperen porque "no se agotó el crecimiento de las nuevas tecnologías".
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El director del FMI se mostró algo menos optimista en el caso de Europa, aunque la situación económica de la región es «parcialmente robusta».
Corrección
El crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) de la zona euro será como mucho «de 2 p%» en 2001, estimó. La pasada primavera (boreal), el Fondo aún esperaba un crecimiento de 2,4 por ciento.
Globalmente, Köhler pidió «partir del principio de que existen buenas razones para que la recuperación se imponga el año que viene», y citó argumentos para ello. En primer lugar, el precio del petróleo continuará bajando. En segundo lugar, las políticas de los bancos centrales mundiales «y no solamente en los Estados Unidos, sino también ahora en Europa (donde el BCE bajó su tasa principal en agosto) y en Asia, tendrán un efecto positivo», según Köhler.
Al respecto, el director del FMI lanzó un nuevo llamamiento en dirección al BCE, que se reúne el jueves. «El BCE tiene aún margen para recortar las tasas», dijo.
El director general del FMI no ocultó su preocupación «por la evolución en Japón».
Sobre la caída de las Bolsas mundiales señaló: «Creo que en general, el potencial para el crecimiento sobre la base de las nuevas tecnologías, incluidas las tecnologías de la información, no se ha agotado, por lo que hay suficiente material como para prever que los mercados ganarán confianza después de la actual corrección».
«Por ese motivo, el FMI prevé que la economía mundial se recuperará en 2002 con un crecimiento de 3,6 por ciento», agregó.
Por otra parte, el director del Fondo expresó sus dudas sobre la creación de un impuesto Tobin, destinado a gravar los flujos de los mercados de capitales para ayudar a los países endeudados.
«En relación con la pregunta sobre si el impuesto Tobin puede reducir los flujos especulativos, soy escéptico. Hasta ahora, nuestros análisis parecerían sugerir que la creación de este tipo de impuesto probablemente aumentaría la especulación, debido a que surgirían nuevas formas de evitarlo», dijo Köhler.
La reunión que el director del Fondo celebró en Berlín con representantes de organizaciones no gubernamentales (ONG) europeas, auspiciada por el ministro alemán de Finanzas, Hans Eichel, no tuvo resultados.
Las diferencias sobre el fondo de los temas tratados -especialmente el impuesto Tobinpersistieron. Eichel rechazó el impuesto casi de plano, mientras que Köhler no pasó de una negativa más diplomática.
Manifestó que su rechazo sería menos categórico si se hablara de un impuesto para generar recursos para la ayuda al desarrollo. Ahora bien, dejó claro también que considera que hay instrumentos más válidos para obtener fondos: el incremento de la cuota de ayuda al desarrollo que destinan los países industrializados al Tercer Mundo. En términos concretos, situarla por ley en 0,7 por ciento del Producto Bruto Interno (PBI), como viene prometiéndolo el Primer Mundo desde hace décadas.
Reinhard Hermle, portavoz de una asociación que agrupa un centenar de ONG consagradas a la ayuda al desarrollo, subrayó la necesidad de ampliar las iniciativas de condonación de deudas a países emergentes, como la Argentina, y no limitarlas a los países más pobres que entraron en el programa HIPC que aprobó el G-7 en Colonia, en 1999.
«La crisis actual en la Argentina refleja que los países altamente endeudados (...) entran en un callejón de salida económico sin una reducción sustancial de la deuda», sostuvo.



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