El FMI consideró que hay «escasos progresos» en la instrumentación de reformas comprometidas por la Argentina. La afirmación corrió por cuenta del director de Relaciones Externas del organismo, Thomas Dawson, quien así dejó claro que la aprobación de la tercera revisión de metas continuará demorada.
Según detalló el vocero del FMI en su habitual conferencia quincenal, entre los temas pendientes de avances se encuentran el sistema bancario, el ajuste en las tarifas de las privatizadas y la negociación con los acreedores privados.
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De esta forma, desde Washington volvió a presionarse al gobierno para que -tal como informó el miércoles Ambito Financiero- haya una nueva ronda de negociaciones con los acreedores. Según los bonistas, no existieron hasta ahora negociaciones de «buena fe», un argumento que complica el visto bueno del organismo. «Las dos primeras revisiones fueron completadas más tarde que lo originalmente planeado y con 'waivers' de condiciones, por los escasos progresos en condiciones estructurales», se quejó Dawson, aclarando que esta tercera revisión «aborda los mismos temas».
Con esta declaración pública, quedan prácticamente descartadas las posibilidades de obtener un visto bueno del FMI respecto de la tercera revisión antes del 9 de agosto, cuando comiencen las vacaciones de verano en el organismo, que terminan el 23. Para ese momento, el gobierno aspira a tener aprobada la Ley de Responsabilidad fiscal en el Congreso, también haber avanzado en acuerdo con privatizadas y, eventualmente, dar nuevos pasos respecto del lanzamiento de la oferta para reestructurar la deuda.
• Definición
Además del lento avance de las reformas y la falta de una negociación concreta con acreedores, se sumó otro elemento concreto para la negociación. El propio Rodrigo Rato, titular del FMI, se encargó de señalar en un reportaje al «Financial Times» que las discusiones por el superávit fiscal de 2005 forman parte de las negociaciones. «Ahora estamos definiendo cuáles serán las metas fiscales plurianuales», detalló.
Rato fue claro al apurar al gobierno argentino para que salga del default: «No tenemos la política de prestar en situación de atrasos sólo para mantener a un país en mora», aseguró, aunque no quiso referirse concretamente a la propuesta argentina de canje de deuda. Las demoras en la aprobación mantienen trabados desembolsos del FMI por u$s 650 millones y otros u$s 250 millones del Banco Mundial. Pero el gran inconveniente se producirá en setiembre, cuando la Argentina deberá afrontar un vencimiento de u$s 700 millones con el Fondo. Es probable que si para ese momento no se destraba la negociación, vuelvan las tensiones ante una posible negativa del ministro de Economía, Roberto Lavagna, de cumplir en tiempo y forma con esta obligación.
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