7 de enero 2002 - 00:00

FMI perdió el juego de la deuda eterna

Washington (Bloomberg) - Vito Tanzi, entonces director de asuntos fiscales del Fondo Monetario Internacional, fue invitado a Buenos Aires en 1992 para evaluar la fortaleza financiera de la Argentina. Su conclusión: el déficit estaba fuera de control.

Esa evaluación, que nunca se hizo pública, no impidió que el FMI le ofreciera préstamos por u$s 18.000 millones al país en la década siguiente, y que respaldara al gobierno hasta que acumuló deuda por u$s 132.000 millones, punto en el que su economía quedó en ruinas.

«Una vez que estás en el juego empieza a afectar tu juicio»
, dijo Tanzi sobre la continuidad de financiamiento del FMI, en una entrevista desde Roma, donde ahora es subsecretario de Economía de Italia. «Siempre está el anhelo (de que la economía se recupere)», agrega.

En tanto, mientras el nuevo presidente Eduardo Duhalde amenaza con repudiar algunas de las recetas de libre mercado del FMI por «destruir» a la clase media, los críticos concuerdan en que el Fondo es culpable de haber seguido canalizando dinero cuando resultaba claro que el gobierno era insolvente.

•Críticas

También critican al FMI por esperar hasta el mes pasado para decirle a los inversionistas que la «mezcla de política fiscal, deuda y régimen de tipo de cambio (de la Argentina) no es sustentable», como dijo el economista jefe del Fondo, Kenneth Rogoff, el 18 de diciembre.

«El FMI y el Banco Mundial compraron un programa sin dar respuestas cuando las cosas salieron mal», dijo Bill Easterly, ex economista del Banco Mundial. «Deben tener cuidado de no apoyar programas que no van a funcionar».

El vocero del FMI, William Murray, dijo que por ahora el organismo no realizará comentarios sobre su asesoramiento a la Argentina porque estaba interesado en colaborar para que el país pudiera salir de sus problemas.

Para el FMI, que influye en las políticas de un tercio de las economías del mundo mediante sus programas de préstamos, el colapso de la Argentina generará acusaciones de que su asesoramiento económico y los rescates multimillonarios a países en vías de desarrollo no funcionan.

Todo el mundo, desde los republicanos en el Congreso estadounidense hasta el ex economista jefe del Banco Mundial,
Joseph Stiglitz criticaron al FMI por su manejo de la situación en casos como Rusia -que entró en cesación de pagos semanas después de recibir un nuevo préstamo del FMI en 1998- e Indonesia, cuyo gobierno cayó tras las protestas por la suba del precio de los combustibles.

•Dimensión del déficit

La Argentina recibió más préstamos del FMI y el Banco Mundial para reformar su economía que cualquier otro país desde mediados de los '80, dijo Easterly, ex funcionario del banco. No obstante, llega al 2002 con una tasa de desempleo superior a 18%, un ingreso per cápita en caída libre y una recesión que lleva tres años y podría estar empeorando.

La Argentina ató el peso al dólar en 1991, en un plan llamado de «convertibilidad» que respaldó el FMI, en un esfuerzo para aplacar la inflación que había alcanzado picos de casi 5.000% anual. Eso generó cuatro años de un crecimiento superior a 8% anual y atrajo inversiones externas por u$s 32.000 millones.

«La información ocultaba la dimensión del déficit», dijo. Eso significaba que cuando la economía se enfriara, el déficit repuntaría a sus niveles previos.


Algunos dicen que en lugar de que el FMI obligara al gobierno a aceptar su consejo, era la Argentina la que llevaba la batuta, y persuadió al Fondo para que pasara por alto su mal manejo económico a cambio de más préstamos.

Peter Petas
, director gerente de CreditSights Inc., una consultora neoyorquina, dice que el gobierno en Buenos Aires actuó armando «un juego» de La Deuda Eterna: ¿Quién puede derrotar al FMI? Cada tanto, el FMI revisaba los avances de la Argentina, perdonaba las condiciones que el país no había cumplido, y aprobaba el siguiente tramo del desembolso, dijo Petas, principal estratega de mercados emergentes en Deutsche Bank Securities entre 1997 y 2000.

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