Fracasó un intento de Economía para que los bonistas italianos acepten la propuesta argentina. En forma secreta, emisarios del gobierno estuvieron en Roma el fin de semana y se entrevistaron con Nicola Stock, del Comité Global de Acreedores. No sólo rechazó de plano nuevamente la propuesta, sino que anticipó que el gobierno de Silvio Berlusconi se opondrá en el directorio del FMI a la aprobación de desembolsos a la Argentina. La misma actitud tomarían Alemania y Japón. Se complica más Roberto Lavagna: aún no tiene la aceptación ni siquiera de las AFJP locales. Por desconocimiento de cómo funcionan los mercados, tontamente se demora la salida del default.
Un encuentro reservado se produjo el fin de semana en Roma entre emisarios del equipo económico y Nicola Stock, titular del Comité Global, la institución que agrupa a los principales acreedores del exterior. Los representantes argentinos pudieron constatar «in situ» la extrema dureza del acreedor, que incluso aseguró que el gobierno italiano «no respaldará» la presentación efectuada por la Argentina.
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El objetivo del encuentro era sondear la posibilidad de que Stock modere la dureza mostrada al conocerse la nueva propuesta de reestructuración de la deuda que presentó el ministro de Economía, Roberto Lavagna. Sin embargo, verificaron, para los acreedores resulta inadmisible no sólo el nivel de quita que aún mantiene la propuesta, sino la falta de una negociación de «buena fe» por parte del gobierno. «La postura en contra de la Argentina es desenfrenada»,
aseguraron los emisarios del equipo económico que se entrevistaron con Stock. El italiano les aseguró que el primer ministro de su país, Silvio Berlusconi, no apoyará semejante propuesta de la Argentina. La preocupación política en Italia pasa -explicó- porque el default argentino afectó a 450.000 bonistas (con acreencias por el equivalente a u$s 14.000 millones), que en la práctica tendría incidencia en hasta tres millones de votantes.
• Votos en contra
Incluso, explicó que Berlusconi ya dialogó con el canciller alemán, Gerhard Schröder, y con autoridades japonesas para que en el directorio vuelvan a votar en contra de la Argentina si el FMI avala la actual propuesta, tal como hicieron en la primera revisión del acuerdo. Por supuesto, en el medio de esta situación se encuentra el flamante director gerente del organismo, Rodrigo Rato, que ayer volvió a considerar «fundamental» que la Argentina arregle el problema de su deuda.
Los enviados de la Argentina tuvieron también reuniones con funcionarios políticos italianos, como el alcalde de Roma, para explicarles en detalle el plan de renegociación y por qué la Argentina no podía hacer mayores esfuerzos para volver a pagar la deuda en default. Apenas se conoció la nueva propuesta argentina, Stock amenazó con «bloquear» el acuerdo si no existía una mejora de ésta y, al mismo tiempo, una negociación con los bonistas. En el equipo económico temen que si el titular del Comité Global no cede en su postura, será muy difícil que los bonistas italianos terminen aceptando la oferta, lo cual dificultará llegar a un nivel de aceptación mínimo de 70% que pretende el equipo económico.
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