8 de julio 2004 - 00:00

Franceses realistas: 90% pide mayor semana laboral

Jean-Pierre Raffarin, primer ministro de Francia, está decidido a dar marcha atrás con la controvertida ley de las 35 horas de trabajo semanal para sacar a Francia del estancamiento económico y de su elevado desempleo.
Jean-Pierre Raffarin, primer ministro de Francia, está decidido a dar marcha atrás con la controvertida ley de las 35 horas de trabajo semanal para sacar a Francia del estancamiento económico y de su elevado desempleo.
París - Nueve de cada 10 personas en Francia están a favor de que se flexibilice la semana laboral de 35 horas, diciendo que quieren tener la posibilidad de aumentar sus ingresos, según surge de una nueva encuesta.

El estudio de la firma de investigación de mercado Ipsos estableció que si bien 59% de los encuestados opinó que la ley sancionada hace seis años provee «un beneficio social», la mayoría dijo que frena las contrataciones de personal, limita el crecimiento económico y perjudica a las empresas.

Los hallazgos pueden servir de respaldo al ministro de Finanzas, Nicolas Sarkozy, que planea limitar las disposiciones de la ley. La semana pasada instó al primer ministro, Jean-Pierre Raffarin, a que deje de aplicar impuestos mayores a las empresas por las horas extra trabajadas por el personal.

•Objetivo frustrado

El anterior gobierno socialista sancionó en 1998 la ley que restringe la semana laboral obligatoria a 35 horas, en vez de 39, para tratar de promover el empleo y achicar la desocupación. Pero el desempleo sigue en 9,8%, el más alto entre el Grupo de los Siete países industrializados, y la creación de puestos de trabajo se estancó desde 2001.

La ley dispone que las empresas con 20 o más empleados rebajen las horas de trabajo sin recortar los salarios, elevando los costos laborales en 11%. A cambio, las empresas obtienen rebajas impositivas en las nóminas si se comprometen a tomar trabajadores.

Una comisión parlamentaria, integrada principalmente por legisladores de la mayo-ría actualmente gobernante, estimó en abril último que
la ley protegió o creó 350.000 empleos a un costo de 23.000 euros (u$s 28.437) por cada uno, tres veces más de lo que cuestan los subsidios corrientes.

«Todo lo que conseguimos por el momento es mucha palabrería y nada de acción», dijo ayer en conferencia de prensa Ernest-Antoine Seilliere, presidente de Medef, la mayor federación empresarial francesa. «Esa es una de las razones por las cuales nuestras compañías tienen problemas para competir internacionalmente», agregó.

Medef quiere que las compañías o los grupos industriales tengan la libertad para negociar alternativas a las restricciones de horas laborables. Medef representa a 800.000 empresas del país.

Una organización de pequeñas empresas, la Confederación General de las Pequeñas y Medianas Empresas, encargó el sondeo de Ipsos, consultora con sede en París que entrevistó a 952 votantes registrados los días 2 y 3 de julio, recabando una muestra representativa de la población francesa en general.

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