21 de febrero 2002 - 00:00

Fuerte presión del gobierno para frenar subas en naftas

El gobierno acentuó ayer la pulseada con las empresas petroleras por los aumentos en el precio de los combustibles, y sólo logró que por el momento Repsol-YPF, la principal comercializadora del país, no aumente los valores al público. De todas formas, el propio presidente de la empresa española,Alfonso Cortina, anunció desde Madrid, que los precios de los subproductos deben aumentar en el mercado argentino, como consecuencia de la devaluación, mientras que Shell y Esso descartaron dar marcha atrás con los incrementos aplicados esta semana.

Casi en el mismo momento, el presidente Eduardo Duhalde dijo que las petroleras que aumentaron los precios (hasta ahora Shell y Esso), «deberán volver para atrás», que Repsol se había comprometido a no subir los precios, y también afirmó que el gobierno «está dispuesto a ir a fondo» con las represalias.

Duhalde también sostuvo que tras ganar muchísimo dinero «en el pasado», las petroleras «deben entender» que llegó el momento de perderlo.


Dijo: «Ahora estamos en dólares, pagando menos que el precio internacional (por los combustibles), pero a mí me parece justo que así sea porque quienes han ganado durante tanto tiempo deben entender que en un país en crisis, llega también el momento de que tengan que perder un poco».


«Van a tener que entenderlo», dijo Duhalde. Sin embargo, un poco más tarde, el Presidente atenuó el tono de sus declaraciones. Dijo que «cuando Shell y Esso hablan de un aumento de 5% parece más razonable», y agregó: «Yo creo que no deberían aumentar nada por ahora y estamos conversando para convencer a las empresas que han ganado muchísimo en nuestro país».

•Carestía

También indicó que «las naftas argentinas, libres de impuestos, estuvieron en 2001, 44% más caras que en el mercado internacional», debido a «conductas oligopólicas aceptadas por el Estado».

Pero estas afirmaciones parecen declaraciones políticas para presionar a las empresas, con pocas posibilidades de éxito. Desde enero y hasta el viernes pasado, las empresas Shell y Esso, que no tienen petróleo propio en el país (salvo una pequeña cantidad en el caso de la primera) pagaron el crudo al precio internacional a un tipo de cambio de $ 1,22.

Esto es como consecuencia del acuerdo que las petroleras habían logrado con el gobierno cuando el dólar estaba a 1,40 para compartir entre ambas partes -productoras y refinadorasel costo de la devaluación y no trasladarlo a precios al público.

Ese acuerdo empezó a perder fuerza cuando el dólar comenzó flotar libremente y la devaluación llegó a 100%. Dos días después de eso, además, el gobierno rompió las conversaciones con las petroleras para cambiar las retenciones a la exportación por un impuesto de menor alícuota en boca de pozo, y el acuerdo para compartir el costo de la devaluación se quebró definitivamente.

•Compras

Según fuentes confiables, desde el lunes de esta semana, Shell, Esso, Eg3-Petrobrás y otras refinadoras de menor importancia en el mercado, compran el petróleo a los productores al precio internacional a un tipo de cambio de 1,60 dólar.

Esto disparó las subas en los combustibles de Shell y Esso que no habían trasladado 22% de la devaluación que venían pagando desde enero. La situación es distinta para Repsol-YPF y Pérez Companc, porque al estar integradas, extraen el crudo y también lo refinan.

Sin embargo, Repsol o Pérez Companc no pueden vender el crudo a terceros a un valor y considerarlo para la refinación propia a uno menor. En ese sentido, el vicepresidente de Shell, Juan José Aranguren, dijo que si Repsol-YPF no ajusta sus precios «podríamos estar expuestos a una actitud un poco anticompetitiva».

Aranguren sugirió que Shell podría disponer nuevas subas de precios en el futuro, y explicó que los aumentos «reflejan o empiezan a reflejar el impacto que ha tenido el incremento del costo de las materias primas en los precios de los combustibles».

Por su parte, voceros de Repsol-YPF atribuyeron las declaraciones de Duhalde en cuanto a que esta compañía le había prometido no subir los precios, «al acuerdo alcanzado en enero que, se sabía, no podía extenderse por mucho tiempo».

En apariencia, la empresa española está esperando a que se atenúe la presión oficial para aplicar aumentos en los combustibles, por lo menos en el nivel en que ya lo hicieron Shell y Esso. Se cree que probablemente empiece a aplicar los ajustes durante el fin de semana.

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