18 de octubre 2004 - 00:00

Gestionan por la deuda apoyo de países duros

El equipo económico intentará hoy romper la intransigencia que existe en Europa respecto de la oferta para salir del default. El secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, mantendrá en Francfort una serie de encuentros con funcionarios del G-7 para detallar el plan. Buscará que los gobiernos colaboren en la negociación con los acreedores más combativos en Italia, Alemania y Japón. Uno de sus argumentos es que el gobierno reservará los bonos Par (sin quita de capital) para los pequeños bonistas. Sería la última oportunidad para torcer la resistencia antes del lanzamiento formal de la oferta.

Guillermo Nielsen
Guillermo Nielsen
El secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, mantendrá a partir de hoy una serie de contactos con altos funcionarios de países desarrollados para cambiar el clima negativo que existe en el exterior por la reestructuración de la deuda argentina.

Será en el marco de la reunión del G-20 que se desarrollaráen Francfort, donde confluirán autoridades económicas de los Estados Unidos, Italia, Alemania y Japón, entre otros. En este grupo también participan países en desarrollo como la Argentina, Brasil, México e Indonesia.

Nielsen intentará romper el fuerte rechazo que están ejerciendolos principales grupos de bonistas internacionales, que critican la elevada quita que ofrece la Argentina en su propuesta.
Según sostienen en el equipo económico, algunos de estos grupos son apoyados por autoridades de los propios gobiernos. Esta podría ser la última oportunidad de buscar un acercamiento con los bonistas vía funcionarios del G-7 antes del lanzamiento de la oferta, que se produciría cerca del 15 de noviembre.

El caso típico de rechazo es el del Comité Global de Acreedores, o GCAB de acuerdo a sus siglas en inglés. Este grupo encabezado por el italiano Nicola Stock tiene buena sintonía con el gobierno de Silvio Berlusconi.
Durante la reunión anual del FMI y el Banco Mundial, fue el propio Roberto Lavagna el que hizo sentir su disconformismo por la falta de apoyo italiano a la oferta argentina.

Si bien el gobierno consiguió ya un buen porcentaje de aceptación entre los inversores locales, la situación es distinta en el exterior. Aún es incierto el gradode aceptación entre los bonistas internacionales y se presume que el rechazo sería alto.

El funcionario argentino va acompañado por el vicepresidente del Banco Central, Miguel Pesce. No se trata de un dato menor. Pesce fue quien negoció con los acreedores italianos la reestructuración de la deuda de la Ciudad de Buenos Aires en 2002 cuando se desempeñaba como titular de Hacienda. Ahora también podría colaborar en esta etapa del acuerdo.

• Claves

Destrabar la negociación con los bonistas de Italia es una de las claves centrales del gobierno para conseguir una exitosa reestructuración. Sólo en ese país poseen bonos por u$s 14.000 millones, más de 15% del total de la deuda a renegociar. En el exterior está prácticamente 50% de los bonos en default. Nielsen explicará que a los bonistas individuales europeos se les reservará el bono Par, es decir, el título sin quita nominal de capital. En cambio, se propone un fuerte alargamiento de plazos (35 años) y reducción de tasas.

Al mismo tiempo, sobre fines de esta semana el número dos de Finanzas,
Sebastián Palla, estará en Londres para definir la lista de los bancos que colaborarán en la colocación de la deuda en el exterior. No se descarta que también Nielsen se sume a último momento.

Mientras tanto, en Buenos Aires se continuará trabajando para finalizar el prospecto con la emisión de los nuevos bonos, que debe ser enviado a las autoridades regulatorias de los Estados Unidos.

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