13 de noviembre 2000 - 00:00

Gobernadores cambian política social por dar apoyo a medidas

Gobernadores cambian política social por dar apoyo a medidas
"Nuestra posición es ayudar en un momento de crisis. Es importante que se firme un acuerdo y por eso nuestros técnicos están observando sus detalles. Pero ese acuerdo debe contener también un capítulo social. El gobierno debe garantizarnos más recursos en esa materia y también un control en la ejecución. No puede ser que cada oficina de empleo sea un comité radical y cada oficina del plan Trabajar un comité del Frepaso." El que habló así cuando salió del encuentro entre Fernando de la Rúa y los gobernadores peronistas, ayer en Olivos, fue Carlos Ruckauf. Y con esas declaraciones expuso, en términos mucho más diplomáticos que los que se emplearon adentro, los grados de generosidad y de exigencia del PJ frente al oficialismo.
De la Rúa abrió su casa ayer para que se llenara de gobernadores y legisladores. Los había del peronismo, también de la Alianza. Como suele proceder el Presidente, el trato disimulaba que unos fueran gobierno y los otros oposición. Como si se tratara de una gestión conjunta, un involuntario cogobierno, sólo admisible por los peronistas si se estuviera cabalgando sobre el éxito. Por eso se apresuraron en desmentirlo.
Los mandatarios de ese partido habían formado un círculo en el parque de la residencia de Olivos y convocaron allí a Leonardo Aiello, el secretario privado del Presidente: «Decíle a Fernando que pretendemos tener una reunión a solas con él». Muchos de ellos temían que se los mezclara con los colegas radicales, dispuestos a mostrarse complacientes en público con los funcionarios nacionales si, en privado, sus «correligionarios» les hacen un guiño de que habrá solidaridades partidarias cuando las angustias apremien.
Apelaciones
Por eso ayer De la Rúa comenzó la reunión con unas breves y elementales apelaciones a que «tenemos que reunirnos para buscar soluciones en conjunto porque la situación es muy delicada». Repasó el salón con la mirada y después dijo: «Bueno, tenemos que ver cómo nos organizamos porque somos muchos». Esa fue la excusa para marcharse con los gobernadores del peronismo a una reunión en la que se discutiría el centro del problema: si las provincias de la oposición estarían dispuestas a ceder una eventual mejora en la recaudación durante los próximos cinco años.
O, dicho de otro modo, si suscribirán que el acuerdo actual, por el que se le giran 1.360 millones de pesos por mes, se prorrogue hasta el 2005.
Por qué y a cambio de qué debería aceptarse esa solicitud es lo que comenzó a discutirse anoche y seguirá debatiéndose hoy en la reunión de jefes provinciales del PJ, en el Consejo Federal de Inversiones (CFI).
La tarea de entretener a los peronistas y a otros invitados ahora ociosos fue puesta en manos de Miguel Bein; De la Rúa, Chrystian Colombo y José Luis Machinea se dirigieron a la sala del jefe de Gabinete y comenzaron la discusión con los mandatarios PJ. Los gobernadores quisieron poner en claro algo tan elemental como la diferencia partidaria. Por eso no les aceptaron ni a «el Vikingo» (como llaman a Colombo) ni a Machinea la co-responsabilidad que suponían las apelaciones de De la Rúa: «Nosotros no provocamos la renuncia del vicepresidente y tampoco hicimos fracasar el primer programa económico».
Argumento
El jefe de Gabinete, a la hora de explicar las dificultades, inauguró un nuevo argumento: «Heredamos una mala situación pero además nos fue mal». Después pidió: «Necesitamos enviar una se-ñal a los organismos de crédito y al mercado y por eso les vamos a pedir que nos firmen hoy el acuerdo fiscal».
Néstor Kirchner cortó a Colombo para decir que «a lo mejor lo que es bueno para vos no lo es para nosotros. Salvo que esto sea una vejación». Como todos están acostumbrados a que el santacruceño es un temperamental, dejaron pasar la metáfora. Además, Machinea había sido dramático en su llamado al acuerdo: «A mí hoy no me prestan ni 100 millones de pesos». Un gobernador irónico, por lo bajo, le comentó a un colega: «¿Y por qué no renuncia y le deja el lugar a otro al que le presten?».
Recién en ese punto el gobierno pudo exponer «in voce» (es decir, sin papel alguno) sus pretensiones: que se prorrogue hasta 2005 el acuerdo suscripto hace un año por el cual las provincias reciben 1.350 millones de pesos por mes, cualquiera sea el nivel de recaudación.
Condición
El primero en poner una condición ante ese pedido fue Carlos Reutemann. «Yo no puedo firmar algo que compromete a mi sucesor, ya que no tengo reelección como todos ustedes.» De la Rúa hizo reír a todos cuando objetó, burlándose de sí mismo: «Yo tampoco tengo reelección».
Reutemann siguió, enojado, oponiendo resistencia: «Además no voy a firmar algo que después no me van a cumplir». Colombo se irritó e intentó presionar pero «Lole» estaba de pésimo humor ayer (tal vez mejore cuando, en enero, se opere de la columna, que siempre lo tiene a mal traer) y reaccionó mal, como para levantarse e irse. Lo calmaron y, ya terminada esa parte de la cumbre, Federico Storani ofreció la salida de que se convalide el acuerdo con la oposición actual de la Legislatura santafesina.
De Reutemann se pasó a Ruckauf, quien abiertamente le dijo a De la Rúa que el peronismo no firmaría nada si no se mejoran las prestaciones sociales: «Garantícennos una respuesta en ese campo, que podamos tener asegurados los planes de asistencia, que hoy no se cumplen. ¿Quieren seguir con la misma ministra? Sigan. No les sirve para nada pero tal vez no quieran dañar la Alianza. Lo único que queremos es que nos den la posibilidad de generar una red de seguridad social».
Carlos Rovira, de Misiones, agregó otra condición: «Si mejora la recaudación nos tienen que hacer partí-cipes de esa mejora, por eso debe revisarse el acuerdo año a año».
Expectativa
Cifrada en estas propuestas, la discusión terminó cuando los peronistas pidieron que les permitan una reunión a solas: si no se firmaba el acuerdo, por lo menos se suscribiría un comunicado generando una expectativa favorable. Así, encerrados en una sala, los gobernadores aseguraron que firmarían el pacto fiscal pero sin decir en qué términos. Fue la postura promedio entre las de Adolfo Rodríguez Saá-Juan Carlos Romero y las de Néstor Kirchner-Gildo Insfrán. Las precisiones sobre ese pacto habrá que buscarlas hoy en el CFI, donde los gobernadores del PJ se reunirán de nuevo.
La mayoría de los mandatarios se alejó de Olivos, donde De la Rúa invitó a comer al resto de sus visitas. Se sentó entre Ramón Mestre y Colombo y ubicó cerca a Eduardo Bauzá y Alberto Tell. El senador mendocino le transmitió la voluntad de Carlos Menem de que se llegue a un acuerdo rápidamente. El Presidente le agradeció con una frase: «¡Qué barbaridad lo que hicieron con vos en el Senado, Flaco!». Los diputados del Frepaso estaban lejos, no pudieron oír. Como tampoco nadie oyó el diálogo entre De la Rúa y el mendocino, más tarde, referido al trance judicial de los senadores: es que también habrá que prestar atención a ese problema cuando se quiera saber el destino del presupuesto en el Congreso.

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