Gobierno levantó la clausura de la planta de Shell
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La dependencia, entre otras infracciones, detectó que esa planta no contaba con permiso para extraer del canal Dock Sud ni del Río de la plata los 18,4 millones de litros de agua por hora que realiza, "incumpliendo" con el Código de Agua de la Provincia de Buenos Aires.
La medida había ocasionado alarma entre los expendedores y otros sectores del rubro, que alertaron sobre la posible escasez de combustible, en caso de prolongarse en el tiempo, ya que Shell controla el 12,5 por ciento del mercado de gasoil y el 19 por ciento del de las naftas.
La clausura preventiva produjo en algunas estaciones del conurbano aumentos en los precios de las naftas y el gasoil de entre 1 y 2 por ciento, aunque en algunos casos puntuales llegaron al 12 por ciento, ante la gran confusión que generó.
Tras la clausura, la petrolera presentó una propuesta para sanear las áreas contaminadas por su refinería en Dock Sud y un proyecto de reconversión industrial adecuado a las normas ambientales vigentes.
La firma también aportó la documentación requerida por el organismo, sobre la utilización de los recursos naturales y la habilitación de distintos equipos sometidos a presión.
La relación entre el Gobierno y la petrolera anglo-holandesa atraviesa un período complejo, que incluyó una denuncia judicial en la que el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno pidió la detención del presidente de la empresa, Juan José Aranguren.




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