Lo que se dice en las mesas

Economía

Las alforjas de los inversores han sufrido una pérdida de riqueza que hipoteca la salida de la recuperación.  ¡Bien ahí! con el canje en pesos. Atesoramiento y la cuádruple hora embrujada.

Todos perdieron. En mayor o menor medida, los inversores mundiales han experimentado una caída en el valor de sus tenencias que supera nada menos que unos u$s25 billones en el último mes desde los mínimos de diciembre 2018, según estima Bloomberg. Claro que siempre hay alguien que compra y puede llegar a tener ganancias, transitorias, porque aún no se conoce cómo puede evolucionar esta crisis del Covid-19. Pero el mundo se ha empobrecido en una magnitud no vista en décadas. Ello explicará lo que viene por delante, que tampoco nadie tiene claro. Lo que sí todos pierden, porque quienes no tenían activos financieros sufrirán por el freno de la actividad económica en todo el mundo, más allá de las tibias señales que ahora China emite sobre la reactivación de sus motores de crecimiento tras el derrumbe de principios de año por el coronavirus. Porque además no se sabe a ciencia cierta si no hay riesgo de un rebrote del virus en ese país.

El mundo acostumbrado a la globalización parece que tiende a una especie de modo supervivencia, a contramano de la tendencia que se consolidó en las últimas décadas. Se cierran fronteras. Emerge el espíritu de “vivir con lo nuestro”, pero precisamente por la globalización eso no es tan factible, en el corto y mediano plazo. De ahí los temores que se ven en los mercados. Por ello el Gobierno argentino se calza el traje de Winston Churchill, cuando prometió al asumir el gobierno en mayo de 1940, en plena II Guerra Mundial: “No puedo ofrecer otra cosa más que sangre, esfuerzo, sudor y lágrimas. Tenemos ante nosotros una prueba de la especie más dolorosa. Tenemos ante nosotros muchos, muchos meses de lucha y sufrimiento”. De eso se trata. Para lo cual y como lo vienen haciendo ya los principales bancos centrales del mundo, es momento de reactivar el “helicóptero del dinero” de Ben Bernanke, exjefe de la Fed, quien ante la recesión de 2012 aconsejó, por ejemplo, una política fiscal expansiva (para incrementar el gasto público o recortar impuestos) que financie permanentemente un incremento de la oferta de dinero. Ya comenzaron a llover los dólares en los mercados del mundo. Pero frente a la hecatombe vista es seguro que todavía no se vio todo tanto de parte de la Fed como del BCE y otros más.

En Argentina el BCRA comenzó a avanzar en la línea especial de $350.000 millones. Pero los uruguayos y los bolivianos van más rápido. En la vecina orilla, cuenta un veterano economista ex BCRA, entidades ya difieren 90 días las cuotas de los préstamos amortizables a pymes y familias. Aquellos que estén al día le difieren el pago de las próximas 3 cuotas para el final del préstamo manteniéndole el monto de las cuotas. Mientras que en Bolivia se dispuso crear un bono de 500 bolivianos por hijo (unos u$s72) y que no se paguen dos meses de deudas bancarias. Por eso es muy factible que lo que se está viendo acá sea el comienzo para afrontar la crisis que se viene. Mientras se transite lo que viene el Gobierno, seguramente, continuará lanzando nuevas medidas, paliativos y emparchando las diferentes situaciones que emerjan.

Pese a toda la malaria, ayer en el décimo piso de Economía podían celebrar el resultado del canje lanzado para la deuda en pesos. Recibieron $257.377 millones en bonos canjeables (que hubieran insumido un pago al vencimiento de $310.848 millones). A cambio entregaron $120.752 millones de Boncer 21, $67.007 millones de Boncer 22, $62.503 millones de Boncer 23 y $54.427 millones de Boncer 24. Entre este canje y el de una semana antes el Gobierno logró despejar gran parte de los vencimientos en pesos de aquí a octubre por más de $428.000 millones, algo así como u$s6.700 millones. Y esto en las actuales circunstancias. Ayer el 90% fue del sector privado y 10% público (BNA y ANSES). Uno de los bonos canjeados fue el BOTAPO. “Una de las bombas heredadas y uno de los más onerosos. Paga cada tres meses intereses que anualmente implica un pago de $60.000 millones”, explicaban en Finanzas. El canje fue 85% de viejos bonos y el resto de los nuevos emitidos en esta gestión. Se conoció ayer también el dato de la “salida de capitales” de febrero que según el BCRA aumentó a u$s 114 millones (versus u$s60 millones en enero). El atesoramiento se explica no por la compra de billetes (hubo ventas por u$s66 millones), sino por inversiones en el exterior. Los que compraron dólares bajo el impuesto PAIS fueron 455.000 personas. Hoy, atención en Wall Street porque se da la cuádruple hora embrujada donde vencen millones de contratos de futuros, opciones y otros derivados.

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