Los efectos de la pandemia siguen golpeando a la economía mundial y desde la calificadora de riesgo Moody’s anticiparon que las perspectivas crediticias para Latinoamérica seguirán siendo negativas los próximos “12 o 18 meses” y que esto afectará a los emisores soberanos.
Según la firma estadounidense, a pesar de la perspectiva de crecimiento que apunta a una reactivación económica en 2021, “las crecientes presiones sociales dificultarán la capacidad de los gobiernos de restaurar el espacio fiscal perdido”, lo cual ejercerá presión en la calidad crediticia en la región.
Por otro parte, el informe de la consultora indicó que “los soberanos con puntajes más débiles como Argentina, Ecuador, Surinam y Venezuela lucharán por gestionar el ajuste económico”. Cabe señalar que en la escala de Moody’s la deuda argentina está calificada como Ca, lo que la ubica en el anteúltimo escalón de los 21 posibles. Sin embargo, al menos logró mejorar la perspectiva de Ca negativa a Ca estable, en un recalibrado que se realizó el 29 de septiembre pasado.
“En 2021, los déficits fiscales en América Latina se reducirán a medida que los gobiernos empiecen a retirar gradualmente algunas de las medidas adoptadas para combatir los efectos económicos de la pandemia. Los ingresos de los gobiernos se verán favorecidos por un impulso cíclico a medida que la actividad económica se recupere, aunque la recaudación fiscal se mantendrá por debajo de los niveles prepandémicos. Pese a la reducción de los déficits, los indicadores de deuda seguirán aumentando, lo cual ejercerá mayor presión sobre los perfiles de crédito de los soberanos”, consignó Moody’s en su informe.
Además, el documento destaca: “El choque macroeconómico provocado por la pandemia aumentó el índice de pobreza y la desigualdad de los ingresos, lo que invirtió el progreso social alcanzado en años anteriores. Es probable que esto lleve a la necesidad de ampliar las redes de protección social y aumentar el gasto público en toda la región. Las demandas sociales tendrán un impacto en los balances fiscales y aumentarán la probabilidad de que los políticos se sientan tentados a favorecer las políticas populistas, lo cual comprometería la prudencia fiscal”.
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