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Desde el comienzo de la semana, la empresa que disputa el número uno del sector con la francesa Michelin, ha intentado tranquilizar al mercado multiplicando las iniciativas destinadas a reforzar sus finanzas. Pero es en vano.
El derrumbe del título de Goodyear en Wall Street en las últimas semanas es la señal más tangible de la desconfianza de los accionistas y de las dudas que tienen sobre la capacidad de la empresa de recuperarse.
Desde el 31 de diciembre, la acción perdió casi la mitad de su valor y, entre el miércoles y ayer, cayó 18%.
Goodyear encuentra grandes dificultades en su principal mercado: los Estados Unidos, donde sus ventas retrocedieron en el tercer trimestre del año pasado.
Sufre una dura competencia en todos los segmentos del mercado, cuando además el precio de las materias primas aumenta rápidamente y, también, las contribuciones a su fondo de jubilaciones, subrayaban el martes los analistas de UBS Warburg.
América del Norte, donde el grupo no supo realmente aprovechar los problemas judiciales de su competidor Firestone, representa 50% de sus ventas, 30% del beneficio y 40% de los activos del grupo, según cifras de la agencia de calificación financiera Standard and Poor's.
Los analistas subrayan también que el grupo demora en dar precisiones sobre un plan de reestructuración que le permita recuperarse.
Goodyear desea, por un lado, reducir su producción en los Estados Unidos en 15% para transferirla a países donde la mano de obra es más barata, según la prensa, pero asegura, por otro lado, que no planea por ahora cerrar ninguna fábrica.
Los especialistas de UBS Warburg, muy pesimistas, piensan que Goodyear simplemente no tiene los medios para poner en marcha un plan de reestructuración de envergadura.
«Es un desastre», comentó entonces el principal estratega bursátil de la casa de corretaje Jefferies, Art Hogan, quien ya no descartó la idea de una quiebra.
Ayer el grupo también indicó que estaba en discusiones con sus principales acreedores y ya había obtenido resultados. Estas concesiones «deberían brindarnos -junto con las otras medidas adoptadas para mejorar nuestro volumen de negocios y nuestra estructura de costos, preservar nuestro efectivo y reforzar nuestras cuentas-los recursos financieros necesarios, incluido el acceso al mercado financiero, para responder a nuestras necesidades y conducirnos a la recuperación», subrayó el presidente de la empresa.
Preocupa la compañía en 2004, cuando la empresa deberá reembolsar una porción de su deuda de 3.300 millones de dólares y reforzar el fondo de pensiones de la firma. La deuda de Goodyear es considerada como una inversión de alto riesgo.
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