3 de mayo 2001 - 00:00

Grave: caen a mínimo histórico planes de consumo del público

Grave: caen a mínimo histórico planes de consumo del público
La confianza de los consumidores volvió a desplomarse en abril: cayó 17,3% y se ubicó en el nivel más bajo del año. Los recientes anuncios de nuevos impuestos, la posibilidad de sumar el euro a la convertibilidad y la desconfianza de los inversores internacionales en la Argentina reinstalaron el temor en las familias a la hora de consumir: así las intenciones de compras de bienes durables, como automóviles, electrodomésticos y casas, volvieron a retroceder y alcanzaron en abril un mínimo histórico. De cada 100 familias consultadas, sólo 5,6 manifestó tener planes para adquirir bienes durables, lo que demuestra que la cautela de la gente para consumir es cada vez más intensa. Además, apenas 0,5% de las familias cree que la situación presente es apta como para consumir, mientras que 67% señala que en los próximos meses empeorará o quedará igual, y 33% dice que mejorará.

Los datos surgen del informe elaborado por Fundación Mercado, sobre la base de consultas realizadas desde mediados de la semana pasada en 4.065 hogares distribuidos en las principales ocho ciudades del país (Capital Federal, Gran Buenos Aires, Bahía Blanca, Córdoba, Mendoza, Neuquén, Rosario y Tucumán). Abril terminó postergando la concreción del arranque del consumo para mayo (marzo de 2001 había sido mejor que febrero y que marzo de 2000). Así, todas las expectativas que generó entre los consumidores el ascenso del actual ministro de Economía, Domingo Cavallo, al gobierno comenzaron a desmoronarse la última semana ante los anuncios de nuevos impuestos, y la fuerte desconfianza de los inversores internacionales que se tradujo en la escalada del riesgo-país. La gravedad de estos datos es que retrasan la recuperación que se esperaba en el consumo y por ende, en la economía en general, ya que el consumo interno explica 70% del producto.

Mayor ajuste

En líneas generales, el índice de confianza general pasó de 24,8% a 20,5%, pero el ajuste en el consumo fue mucho mayor que en el ahorro: el índice de confianza de los ahorristas se redujo en menor medida, 9,6%, aunque sólo 10,6 familias de cada 100 consultadas manifestó tener capacidad de ahorro. En abril del año pasado 22 de cada 100 familias ahorraban mientras que en abril de 1999, 31 de cada 100 familias podían atesorar dinero. Igualmente, la precaución y postergación de decisiones por parte de las familias determinaron en abril un pequeño incremento en el porcentaje de las que ahorran, ya que pasaron de 9,6% en marzo a 10,6%.

La incertidumbre que sumó el tema de la canasta de monedas sobre los consumidores quedó al descubierto en algunas de las preguntas de sondeo que realizó Fundación Mercado. Acerca de la conveniencia o no de marchar hacia una canasta de monedas, sólo 12,5% manifestó estar de acuerdo, aunque 44,5% respondió que no sabe qué es una canasta de monedas, mientras que 26,4% conoce sólo parcialmente su significado.

Expectativa

Con respecto a la expectativa sobre qué sucederá en la economía de adoptarse este sistema, aunque el nivel de incertidumbre continúa elevado (31,6% no sabe), la expectativa pesimista resulta baja: sólo 17,3% cree que empeorará. Finalmente, en función de un escenario como éste y de las expectativas que tal alternativa traza en la población, se consultó acerca de cuál es la posición que piensan tomar, y «los resultados fueron relativamente coherentes con la conducta de las familias durante abril: 37,7% de las respuestas indica que mantendrán sus niveles de consumo y ahorro, y 26,2% esperará. Sólo 3,9% realizará un ajuste adicional», señala la entidad.

Para la Fundación Mercado, «la interrupción del despegue que se registró a fines de abril no estuvo ligada a medidas de política económica interna ni a ruidos políticos nacionales, sino a una severa crisis de desconfianza externa, con una posición internacional más proclive a la espera de una cesación de pagos». Para la entidad situada en Bahía Blanca, «la crisis de desconfianza externa, combinada con el posicionamiento adverso de algunos operadores, se evidenció en la trepada del riesgo-país y determinó que consumidores y productores volvieron a postergar el despegue para más adelante».

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