5 de febrero 2002 - 00:00

Hablan de default tecnológico por la falta de insumos

El encarecimiento de las importaciones ya deja sus primeras secuelas: importantes aumentos de precios, góndolas vacías en supermercados y almacenes barriales, desabastecimiento en productos clave como insumos para la producción y medicamentos, y hasta se habla de la llegada del default tecnológico. Lamentablemente todo demuestra que la estructura productiva y las leyes argentinas no están preparadas para un tipo de cambio libre, y menos todavía está preparada la mentalidad del argentino -que se acostumbró durante largos años a vivir con estabilidad-, a trabajar ahora con un dólar que por el momento no tiene techo. Básicamente todos dicen lo mismo: «No vendemos porque no sabemos a qué precio podemos reponer». Pero las remarcaciones son inevitables. Con un dólar por encima de los 2 pesos, nadie puede absorber el aumento de costos que eso significa. Así lo afirmaron a este diario desde distintas fábricas, cámaras, comercios y proveedores. En el sector farmacéutico, por ejemplo, realizaban ayer las primeras estimaciones del impacto de la devaluación en el precio de los medicamentos: con un dólar a $ 2, aumentan en promedio 20%, pero con importantes dispersiones donde algunos remedios que son 100% importados se venderán a casi el doble de su valor, mientras que otros totalmente nacionales podrán mantener sus precios. Razonamientos similares hacían desde algunas empresas de servicios públicos, que al importar insumos ven encarecer sus costos y pretenden trasladar el impacto a los precios. Si se quiere cuantificar de alguna forma la parálisis reinante en el comercio exterior, la recaudación de Aduanas que en épocas normales promediaba los u$s 400 millones diarios, hoy está por debajo de los u$s 100 millones. Según explicó Leo Gadaleta, despachante de Aduanas y exportador e importador de insumos, a la incertidumbre local se suma que muchos países directamente no quieren venderle a la Argentina y que en el puerto se ha producido una distorsión de precios que encareció más los costos. Por caso, el alquiler de un contenedor por cinco días que oscilaba antes de la devaluación en 400 pesos, hoy está en 1.000 dólares. «Sale más caro que el flete», decía Gadaleta. Todo esto está generando ya litigios entre proveedores, comerciantes y productores locales que también necesitan importar insumos. Los importadores pretenden vender los productos remarcados y los comercios, sobre todo barriales, se preguntan: «¿a quién se lo vamos a vender a esos valores?». Mientras tanto, en algunos productos ya se buscan sustitutos locales, pero desde el sector siderúrgico advierten que hay insumos que no se pueden sustituir. Tal es el caso del mineral de hierro, que se importa ciento por ciento. «En la Argentina no hay ley de acero que exige normas de calidad», decía una fuente de Siderar. Desde la automotriz, Ford, la semana pasada debió suspender durante un día la producción porque no se podían importar insumos. Claro está que en los próximos días habrá un reacomodamiento de los precios. La gran duda es si ese reacomodamiento será en forma ordenada o caótica.Y para ello todo depende de lo que pase con el dólar. Sector por sector, Ambito Financiero comenzó ayer a realizar los primeros sondeos para monitorear lo que está sucediendo en el mercado.

TELECOMUNICACIONES E INFORMATICA

La mayor parte de los insumos tecnológicos se importa. Desde cables, chips, software, hasta computadoras. Las importaciones de las principales 10 empresas del sector telecomunicaciones (como Telefónica, Siemens, CTI o Movicom) el año pasado alcanzaron los u$s 1.200 millones. Desde Telecom advertían ayer que muchos de los insumos que importan no se producen en el país y que habrá un impacto importante en los costos internos. Pero aún no se abrió la renegociación de las tarifas con el gobierno. Entre los argumentos que estas empresas preparan para negociar un aumento de precios figura justamente cómo se les encarecen los costos. Desde la Cámara de Informática y Comunicaciones advertían que, ante las dificultades para importar, el sector está al borde del default tecnológico. En el rubro informática y electrónica, las principales 15 empresas importan por unos u$s 800 millones al año, en su mayoría bienes, donde hay desarrollo suficiente para realizar en el mercado local.

METALURGICOS Y SIDERURGICOS

Hay un incremento de costos como resultado de la importación de muchos de los insumos necesarios para la producción nacional. Desde Siderar señalaban que, como en la Argentina no hay ley de acero, por la cual se exige cierta calidad, hay insumos que sí o sí deben importarse. Tal es la situación del mineral de hierro, un insumo crítico que viene de Perú o Venezuela. Por el momento no se ha cuantificado el costo de la devaluación y por eso las empresas del sector no quieren hacer estimaciones sobre aumentos de precios. Pero fuentes especializadas aseguraban ayer que serán inevitables. Las principales diez empresas del sector importaron el año pasado por cerca de u$s 600 millones.

LABORATORIOS

El 25% de los medicamentos se importa. Los 25 principales laboratorios importaron el año pasado por unos u$s 1.100 millones. Es muy difícil sustituir estos productos por nacionales porque la Ley de Patentes en la Argentina no obliga a las empresas a otorgar licencias. Entonces, hay ciertos productos que no se pueden elaborar en el país. Según explicó la economista Clara Suárez, de Coperala, cámara que agrupa a los laboratorios nacionales, para producir esos medicamentos en el país prime-ro hay que modificar la Ley de Petentes. Además, existen otros elementos que antes se producían en el país y ahora se importan como ampollas de vidrio, partes de plásticos que vienen de Brasil y EE.UU. Según señaló Clara Suárez, la devaluación perjudica a los laboratorios y a la gente, porque se traslada a los precios. Con un dólar a $ 2, algunas estimaciones preliminares del sector esperan un aumento de 20% promedio en los precios.

ELECTRODOMESTICOS

Una gran parte de la oferta local de estos productos es importada. Hasta el momento los precios subieron muy poco porque las empresas liquidaron sus stocks. Pero la situación comienza a cambiar. Muchas firmas y proveedores no quieren vender hasta tanto se aclare el valor del dólar. Desde la cadena local Frávega, que al año importa bienes por más de 27 millones de dólares, señalaban que habrá aumentos de precios. Mientras tanto, están hablando con proveedores locales. Según explicó Emilio Castelar, un importador de este tipo de productos, se está haciendo difícil negociar con los comercios que no quieren comprar a precios tan altos la mercadería, pero es inevitable remarcar el precio.

INSUMOS


La Argentina importó el año pasado insumos por u$s 7.343 millones. Pero luego de la devaluación estas compras registraron una fuerte baja. La falta de crédito y el aumento de los precios provocaron una fuerte recesión en el sector. No hay desabastecimiento, pero no sabemos cómo vamos a comercializar nuestros productos. Carlos Salvador, presidente de la Asociación de Cámaras de Tecnología Agropecuaria (ACTA), dijo que los productores deben pagar los insumos al tipo de cambio que venden su producción. La entidad que agrupa a las empresas proveedoras de insumos para el campo resaltó que se debe mantener el valor de la deuda de 3.000 millones de dólares financiados de común acuerdo entre todos los sectores de la cadena productiva, «sin perjuicio de ninguno de los inter-vinientes» y reclamó un tipo de cambio unificado para el pago de las importaciones y las exportaciones, «válido también para la cancelación de deudas financiadas y a financiar». Asimismo, ACTA su-brayó la necesidad de que el Banco Central libere las divisas para los pagos de las importaciones de productos para asegurar su disponibilidad». Respecto de la pesificación de las deudas, Salvador indicó que, además de provocar la quiebra de muchas empresas, acarrearía la falta de crédito, de tecnología y, consecuentemente, la caída de los rendimientos.

MAQUINARIA AGRICOLA

Según datos del mercado, en enero se vendieron sólo 9 tractores, un número muy inferior respecto de años anteriores.

Si bien
Enrique Bertini, titular de la Cámara de Fabricantes de Maquinaria Agrícola, confía en que «el futuro va a ser positivo», porque los productores van a recibir mejores precios por sus productos, indicó que «las medidas -anunciadas por el ministro de Economía-no son equitativas». En este sentido, el empresario advirtió la quiebra de muchas firmas nacionales en el caso de que las deudas no sean ajustadas al dólar libre. El presidente de la entidad que agrupa a las empresas nacionales de maquinaria agrícola dijo que muchas compañías «se van a descapitalizar», dado que compran repuestos importados, pero los deben vender a un valor devaluado. Aunque reconoció que la sustitución de importaciones va a beneficiar al fabricante nacional, también estimó que por mucho tiempo no se va a poder otorgar créditos a los productores.

PRODUCTORES AGROPECUARIOS

Los representantes de las entidades madre del campo aseguraron que las nuevas medidas marcan un escenario posible para la reactivación de la actividad económica.

«Por fin se toman definiciones. Las medidas de ayer apuntan a marcar la cancha de juego, y aunque no creemos que sea en lo inmediato, en el mediano y largo plazo puede haber recuperación porque hay una definición sobre qué hay que construir», dijo el titular de la Federación Agraria (FAA),
Eduardo Buzzi. Admitió, sin embargo, que «este año va a ser difícil, complejo y donde creo que además esos factores desestabilizantes que se manifestaron el viernes (en referencia al pronunciamiento de la Corte Suprema sobre el 'corralito'), los que quieren la dolarización de la economía, siguen estando». El dirigente celebró la pesificación uno a uno de la deudas, la mayor preocupación del agro ya que suman unos 10.000 millones de dólares (entre bancarias y pago a proveedores) y que, de no haberse pesificado «uno a uno», éstas habrían ascendido a 14.000 millones en este momento. El presidente de Coninagro, Mario Reiteri, aseguró que «la pesificación fue un paso muy importante» y que el presidente Eduardo Duhalde «cumplió con lo prometido». «Estamos muy conformes», dijo entusiasmado el representante de los cooperativistas, aunque también indicó que «hay que ver cómo reacciona el mercado interno».

Tanto Reiteri como el presidente de CARBAP, Eduardo Chiessa, y el vicepresidente de la Sociedad Rural, Luciano Miguens, mostraron cautela ante la rebaja de 50% del IVA venta. «No es ideal para el productor, porque vamos a tener un saldo de 10,5% en contra.»

Los dirigentes señalaron la falta de crédito como uno de los grandes obstáculos que deberá afrontar la producción. «Si el productor no tiene posibilidades de aplicar tecnología, entonces va a ser inevitable una baja en la producción», aseguró Miguens. El ruralista agregó que «si bien el campo obtuvo muy buenas cosechas durante los últimos años, también está muy endeudado». En tanto, Chiessa indicó que «hay que empezar a utilizar mecanismos más creativos para poder seguir produciendo como las sociedades de garantías recíprocas o los movimientos cooperativistas».

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