9 de noviembre 2007 - 00:00

Hamburguesa VIP para argentinos

Se conocieron datos del mercado de hamburguesas en la Argentina. El 3% de la carne se come en forma de hamburguesa, y cada argentino consume un promedio de 2 y media por mes, según estudios del sector. Se trata de un negocio que, en nuestro país, mueve $ 900 millones por año. Muchos son los alimentos que se colocan tras el rótulo de «comida chatarra». Las gaseosas, las golosinas, las papas fritas y hasta la pizza se encuentran dentro de este grupo. Se trata de alimentos ricos en sabor, pero sospechados de ser pobres en calidad nutricional.

En EE.UU., la mitad de la carne se come picada y un tercio del total (diez veces más que en la Argentina) se come en forma de hamburguesa. Allí, su promedio de grasa es de 30% y las comercializadas a través de las cadenas de fast food internacionales poseen un tenor graso que oscila entre 23% y 25%.

Como ocurre también en otros rubros, los estudios sobre nutrición más difundidos en la Argentina tienen origen estadounidense o europeo. El Código Alimentario impone normas diferentes para la elaboración. El mercado local de hamburguesas compite entre consumidores habituados a la carne de buena calidad, y por ello, el estándar superior. Según ese código, una hamburguesa, para ser considerada y comercializada como tal, debe estar hecha sólo con carne de la misma especie (vacuna, de pollo, etc.) y no puede tener más de 20% de materia grasa.

Todo esto hace que la frase «comida chatarra» sea más una suerte de extranjerización de la palabra que cuanto ocurre en la plaza local.

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