11 de febrero 2002 - 00:00

Hanke: Sin dolarización la Argentina "desaparece del mapa"

El estadounidense Steve Hanke, asesor del ex ministro de Economía Domingo Cavallo durante el Gobierno de Carlos Menem, aseguró hoy que si Argentina no dolariza su economía "desaparecerá del mapa" y no recuperará la credibilidad internacional hasta dentro de 20 años.

Hanke, que conversó hoy telefónicamente con la emisora asunceña Radio Ysapy, criticó con dureza la gestión de Domingo Cavallo cuando volvió al Ministerio de Economía durante el Gobierno de Fernando de la Rúa y le acusó de haber "alterado y jugado con el sistema de convertibilidad entre peso y dólar".

"Si no dolariza, Argentina esencialmente desaparecerá del mapa y no habrá actividad bancaria en 10 o 20 años, porque quién va a poner su dinero en un banco cuando puede ser robado por el Gobierno", dijo el Profesor de Economía Aplicada de la Universidad John Hopkins.

"Cuando el Gobierno decidió acabar con la convertibilidad el 6 de enero, lo que hizo fue robar 17.800 millones de dólares a los bancos", dijo, y se preguntó cómo se puede devolver la credibilidad al Estado ante la comunidad financiera internacional.

Hanke cree que la dolarización en Argentina sería positiva y aseguró que eso es factible ya que "aún existen reservas en el Banco Central, a no ser -insinuó el técnico- que tenga el mismo problema que Enron y no tenga realmente nada".

"Pero incluso -continuó- asumiendo que los libros están mal y no tiene más reservas, todo el dinero que están pidiendo a Washington, los 20.000 millones de dólares, no podrían ser mejor empleados que dolarizando la economía", aseguró Hanke.

Para el economista Argentina debería dolarizar inmediatamente por el "efecto de shock positivo en la confianza" que produciría en la economía, siguiendo así el ejemplo de Ecuador "que ahora es la economía de mayor crecimiento de Latinoamérica".

Hanke no dudó en señalar a Cavallo como el "principal problema" que tuvo la economía argentina y explicó que el sistema de convertibilidad de 1991 que éste impulsó, que fijó la paridad entre el peso y el dólar, no se ajustó a las reglas ortodoxas.

"El sistema de convertibilidad entró en abril de 1991 y ya en octubre avisamos a Menem de que el sistema se estaba desviando del modelo ortodoxo de convertibilidad y eventualmente terminaría funcionando como un sistema de Banco Central. Nuestra recomendación entonces fue hacer el sistema puro y ortodoxo", explicó Hanke.

"No hicieron eso y cuando volvió Cavallo en 2001 el sistema se fue desviando más y más y simplemente explotó. Cavallo fue el principal problema", dijo Hanke, que aseguró que ya en 1991 recomendó la dolarización "para evitar que los políticos pudieran utilizar las reservas para resolver los problemas derivados del déficit".

"El plan de convertibilidad -continuó- requiere tener el cien por cien del circulante en dólares y el año pasado Argentina tenía el doble, pero en menos de diez meses el porcentaje de dólares con respecto a la masa circulante era del 82 por ciento".

Hanke aseguró que cuando Cavallo volvió al Ministerio empezó a desviar dinero de las reservas destinadas a mantener la convertibilidad y culpó a decisiones políticas el establecimiento de ese nivel de reservas en el Banco Central.

"En un sistema de convertibilidad nadie toma decisiones, es automático, la norma es la norma y necesitas tener el cien por cien (de las reservas)", dijo.

Afirmó que Cavallo "empezó a jugar con el sistema e incluso llegó a pagar deuda externa con las reservas porque ya no quedaba dinero en el país".

Hanke subrayó que eso y las políticas restrictivas de Cavallo, la subida del interés del dinero y las subidas en los impuestos, incluso mayores a lo dictaminado por el Fondo Monetario Internacional (FMI), motivaron la crisis.

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