17 de junio 2002 - 00:00

Hasta hoy, inflación sería inferior a 4%

La inflación, que en los primeros cinco meses del año acumula un alza de casi 26%, parecería darle un respiro al gobierno. Según los datos preliminares del INDEC sobre la evolución de los precios en los primeros 15 días del mes, únicamente se habría registrado una suba de 1,5%. Si esta tendencia se proyecta para el resto de junio, la inflación podría ubicarse por debajo de 4% de mayo de 2002. Inclusive el incremento en los rubros de alimentos y bebidas mostraría la menor presión alcista desde que se decidió abandonar la convertibilidad. Otros sectores como el de los alquileres o los servicios públicos continúan estables. Dentro del gobierno hay entusiasmo y -con exagerado optimismo-creen que en los últimos seis meses del año el alza de los precios será menor al del período enero-junio. Para que esto se dé es necesario que el dólar no se dispare, que no se decidan por decreto aumentos de salarios públicos o privados y que se mantengan estables las tarifas de los servicios públicos que aún no comenzaron a negociarse.

De no mediar nuevos aumentos fuertes en el valor del dólar, este mes podría registrarse uno de los menores porcentajes de inflación desde que el gobierno de Eduardo Duhalde decidió salir de la convertibilidad. El dato surge de la evaluación de los precios en los primeros 15 días del mes, donde en el caso de los alimentos y bebidas, el rubro más esquivo durante la primera parte del año para la estabilidad inflacionaria, los precios no se habrían incrementado en más de 1,5% en general. Como no habría alzas importantes en el resto de los rubros, fundamentalmente en el caso de los servicios públicos y los alquileres, que continúan sin indexación, dicen que sería posible pensar en un alza de precios que no llegue a 4%. Inclusive, según los primeros datos que maneja el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la cifra porcentual podría ubicarse por debajo de 3%, lo que implicaría la segunda mejor performance de 2002 luego del incremento de 2,3% de enero, y por debajo de 3,1% de febrero, 4% de marzo y mayo y desde ya muy por debajo de 10,4% de abril, por lejos el peor mes.

Las primeras versiones desde Economía llegaron este fin de semana a oídos de Duhalde, que no dudó en aventurar el sábado en declaraciones radiales que ya prácticamente está asegurado que la inflación durante el segundo semestre de 2002 será menor a 30% que ya se acumuló durante los primeros seis meses del año.

Puede ser que las proyecciones de Duhalde sean coherentes y que en todo el año la inflación se ubique entre 50% y 55% como incremento máximo. Sin embargo, para que esto suceda deberían darse demasiadas buenas noticias para los próximos meses. En primer lugar, el precio del dólar no debería aumentar más allá de los 4 pesos, lo que está prácticamente descartado por todas las proyecciones de las principales consultoras del país, que incluso afirman que el precio del dólar en el mejor de los casos llegaría a 6 pesos.

• Otro peligro


Además el gobierno debería asegurarse que en lo que resta de 2002 no se incrementarían los servicios públicos que por ahora están congelados, salvo aumentos puntuales y menores al índice general de inflación como el caso del gas y la electricidad. Cualquier alteración en estos rubros influirá para mal en cualquier proyección inflacionaria y la elevará en por lo menos dos dígitos adicionales. Lo mismo puede ocurrir si el gobierno decide incrementar los salarios públicos por decreto y si los privados son obligados a aumentarlos como propone la ministra de Trabajo, Graciela Camaño.

Hay otro peligro. Paradójicamente, ayer coincidieron en afirmar Ricardo López Murphy y Leopoldo Moreau que un adelantamiento abrupto del cronograma electoral actual podría generar un escenario hiperinflacionario. El ex ministro de Economía de Fernando de la Rúa afirmó que si «no se respetan los tiempos electorales podría generarse más incertidumbre» que repercutiría necesariamente sobre el índice de precios. Por su parte, el diputado radical dijo que «un adelantamiento brusco de la elección llevaría rápidamente por la incertidumbre que esto genera, al dólar al doble de lo que hoy se cotiza y al país a un proceso hiperinflacionario y a episodios de violencia».

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