El flamante presidente del Episcopado argentino, monseñor Eduardo Mirás, reclamó la existencia de «una legalidad que todo el mundo deba cumplir para llegar ordenadamente a un momento eleccionario, porque ahora nadie sabe qué, ni cómo, ni quién, ni cuándo, siquiera, van a ser las elecciones». Las críticas de la principal autoridad de la Iglesia están contenidas en el documento final que los obispos dieron a conocer el sábado al concluir la 84ª Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Argentina que se concretó en la casa de retiros María Auxiliadora de San Miguel. Otra definición de los obispos apuntó a establecer un marco de dignidad cristiana ante el drama social que afronta nuestro país y a mantener «una determinada altura que respete totalmente la independencia del país» frente a las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional.
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En temas mundanos, Mirás y el resto de los obispos recordaron en tono crítico que la Mesa del Diálogo respondió a «un ofrecimiento de la Iglesia de dar marco a quienes quisieran dialogar, pero la Iglesia no convocaba a los dialogantes». Los cuestionamientos apuntaron a poner de manifiesto que «se presentaron 14 proposiciones a aquellos que tenían que llevarlas a cabo, pero no pasó prácticamente nada». También se criticó las actitudes tendientes a imponer monólogos sin ningún tipo de renunciamento y se reclamó que, ahora, se impone «no sólo un cambio de metodología, sino también de óptica».
El obispo rosarino confesó que no sabía cómo calificar la primera etapa del diálogo: «El esfuerzo fue muy grande, y todo el mundo esperaba que la dirigencia política hubiera tenido mucho más en cuenta las propuestas que surgieron allí. Pero no pasó nada».
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