En Rosario se hizo el acto central por el Día de la Bandera, al que no asistió Néstor Kirchner por mal tiempo. Los rosarinos exhibieron el emblema Nacional que van cosiendo año tras año y que dicen que ya mide más de 10.000 metros.
Unos cinco mil rosarinos participaron ayer de la celebración del Día de la Bandera en el que, ante la ausencia de Néstor Kirchner (dijeron que no pudo llegar por razones climáticas), volvieron a convertir en la estrella del festejo a la insignia que consideran la más larga del mundo. Reunidos frente al Monumento Nacional a la Bandera, los rosarinos escucharon al gobernador de Santa Fe, Jorge Obeid; al intendente de Rosario, Miguel Lifschitz; y al obispo local Eduardo Mirás, y aplaudieron a la ya clásica bandera que, según sus hacedores, tiene ahora más de 10 kilómetros.
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El último tramo de paño de la enorme bandera -todos los años distintas instituciones y escuelas agregan metrosaseguran que lo cosió el propio intendente Lifschitz el viernes pasado. El mentor de la idea, Julio Vacaflor, recordó que empezó a coserse en 1999 y que ese año midió 130 metros. Por otra parte, y pese al feriado largo, la lluvia y el Día del Padre, más de mil personas se reunieron ayer por la tarde para honrar a la Bandera y el escudo nacional que, según la convocatoria, fueron agraviados el pasado 24 de marzo en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA). Fue el día en que aprovechando la visita de Kirchner a ese predio, una banda de activistas de izquierda procedió a arriar la bandera nacional del mástil principal, cubrió el escudo con un lienzo rojo y saqueó las instalaciones mientras la televisión lo filmaba.
El acto se realizó en el mismo lugar donde Kirchner, desde un escenario, arengó aquel día de marzo a quienes asistieron. Fue sobre la avenida Comodoro Rivadavia, entre Libertador y Lugones, en Núñez. En mitad de la calle se colocó un mástil donde se izó la bandera nacional. Militares de todos los grados y fuerzas, en actividad y retirados, civiles y ex cadetes de los liceos militares llegaron hasta ese lugar, donde se inició el acto a las 16,30. El oficial superior más antiguo presente fue el almirante retirado, ex jefe de la Armada, Enrique Emilio Molina Pico. Quien ofreció el acto de desagravio leyendo el homenaje fue el general (R) Miguel Giuliano. Organizaciones como la Liga Naval, Aunar y de Cadetes de Liceos Militares enviaron sus adhesiones.
Curiosamente no hubo reproches en los mensajes, y sí pedidos de reconciliación para todos los argentinos.
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